El Salmo 98:2 resuena como un cántico vibrante que proclama la magnificencia de la obra divina en la historia humana. En este verso, se manifiestan dos aspectos cruciales de la relación entre Dios y la humanidad: la notoriedad de la salvación y la revelación de la justicia de Dios ante las naciones. Este pasaje se convierte en un eco armonioso con la intrincada trama de la enseñanza bíblica, donde la resurrección y entronización de Cristo emergen como pilares fundamentales que revelan la justicia de Dios.
La primera parte del Salmo 98:2 proclama: "Jehová ha hecho notoria su salvación." La elección de la palabra "notoria" va más allá de la simple mención; implica una revelación destacada y evidente. La salvación de Dios no es un tesoro oculto, sino un acto divino que resplandece en la esfera pública. Esta notoriedad sugiere que la salvación de Dios no es un secreto guardado celosamente, sino un testimonio público que invita a la humanidad a contemplar Su gracia redentora de manera abierta y accesible.
La segunda parte del verso amplía aún más la grandiosidad de la obra divina: "A vista de las naciones ha descubierto su justicia." Aquí, el salmista lleva la proclamación de Dios más allá de las fronteras de Israel, hacia todas las naciones de la tierra. La justicia de Dios no es un misterio exclusivo para un grupo selecto, sino una verdad revelada a toda la humanidad. La palabra "descubierto" sugiere una acción deliberada por parte de Dios, una revelación activa que trasciende las barreras culturales y geográficas. En la LXX se usa la misma palabra griega para "descubierto" que en Romanos 1:17 para "revelado" (Apocaluptus).
Este verso del Salmo 98:2 se integra armónicamente con la visión teológica presentada a través de lo escrito anteriormente, donde se ha explorado la coherencia entre los dichos y los hechos de Dios, y la revelación de la rectitud divina a través de la resurrección y entronización de Jesús el Cristo. La notoriedad de la salvación, en el Salmo 98:2, encuentra eco en la resurrección de Cristo como evento central que revela de manera suprema la justicia de Dios. Así como la resurrección destaca la coherencia entre las promesas divinas y su cumplimiento, el Salmo 98:2 destaca la notoriedad de la salvación como evidencia de la fidelidad de Dios.
La entronización de Cristo, mencionada en los escritos anteriores como la revelación plena de la fidelidad de Dios en un acto concreto, encuentra resonancia en la segunda parte del Salmo 98:2. Al descubrir su justicia "a vista de las naciones," Dios no solo reafirma sus promesas, sino que también establece un modelo duradero de justicia que trasciende las limitaciones humanas. La rectitud divina se deja ver como una luz que guía a aquellos que se acercan por medio de la fe a conocer más cercanamente la misma naturaleza de Dios y de esta manera ser participes de la obra redentora.
La expresión "Jehová ha hecho notoria su salvación" encuentra paralelo con la proclamación de la justicia de Dios en el evangelio, como se destacó previamente. Desde la perspectiva del evangelio, la notoriedad de la salvación se manifiesta en la resurrección y posterior entronización de Jesús el Cristo. La conexión entre la fe y la justicia de Dios, resaltada en Romanos 1:17, se entrelaza con la invitación del Salmo 98:2 a que todas las naciones contemplen y reconozcan la obra salvadora de Dios.
En resumen, el Salmo 98:2 se convierte en un eco armónico con la narrativa bíblica presentada anteriormente, donde la resurrección y la entronización de Jesús el Cristo revelan la justicia misma de Dios. Este pasaje bíblico proclama la notoriedad de la salvación y la revelación de la justicia divina ante las naciones, resonando con la coherencia entre los dichos y los hechos de Dios. La conexión entre estos elementos forma un tapiz que transforma la comprensión de la justicia divina de un concepto abstracto a una realidad viviente y relacional. En el Salmo 98:2, un anuncio profético de la resurrección de Cristo, encontramos un llamado a la contemplación abierta y accesible de la gracia redentora de Dios, que iba a revelar su justicia de manera universal y notoria en la muerte, resurrección y entronización de Jesús el Cristo.
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