domingo, 6 de septiembre de 2026

Santificados, perfeccionados y acceso a Dios en Hebreos

 

Santificados, perfeccionados y acceso a Dios en Hebreos

Hacia una reconstrucción histórico-exegética de Hebreos 10:14 y 10:29

Resumen

La relación entre “santificación” (hagiazō) y “perfección” (teleioō) constituye uno de los problemas interpretativos más importantes de la carta a los Hebreos. El presente ensayo examina la posibilidad de distinguir ambos conceptos dentro de la lógica cultual de la epístola: la santificación como habilitación o consagración para el acceso, y la perfección como llegada efectiva a la finalidad del culto, esto es, el acercamiento a Dios. La historia de la interpretación proporciona antecedentes significativos para ambas dimensiones. John Owen distinguió la santificación de Hebreos 10:29 de una transformación interna necesariamente salvífica; F. F. Bruce definió la perfección en Hebreos en términos de “acceso sin impedimento a Dios”; y David G. Peterson desarrolló posteriormente el estudio monográfico más importante sobre teleioō en la epístola. Sin embargo, estos antecedentes no parecen formular de manera sistemática la distinción específica propuesta aquí: santificados como aquellos puestos en condición real de acceso y perfeccionados como aquellos que, por la fe, han alcanzado la finalidad cultual del acercamiento. Se argumenta que Hebreos 7:11–19; 9:9; 10:1, 14, 19–29 y 12:22–24 ofrecen elementos suficientes para investigar seriamente esta hipótesis, aunque su demostración requiere evitar tanto la identificación automática de santificación con salvación consumada como una oposición artificial entre vocablos que el autor podría emplear de manera complementaria.

Palabras clave: Hebreos, santificación, perfección, hagiazō, teleioō, acceso a Dios, santuario, Nuevo Pacto.


1. Introducción

Hebreos 10:14 contiene una de las declaraciones más densas de toda la epístola:

“Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

Dos categorías aparecen en una misma oración: los santificados y aquellos a quienes Cristo ha perfeccionado. La interpretación habitual tiende a considerar ambos términos como dos perspectivas complementarias sobre la misma comunidad creyente. Sin embargo, la propia carta obliga a preguntar si la relación es más compleja.

La dificultad aumenta en Hebreos 10:29. Allí aparece una persona relacionada con “la sangre del pacto en la cual fue santificado” y que, no obstante, pisotea al Hijo de Dios, trata esa sangre como común y afrenta al Espíritu de gracia. La advertencia resulta difícil de armonizar con una definición según la cual “santificado” significa automáticamente “salvo de manera consumada e irreversible”.

Precisamente sobre esa dificultad descansa la interpretación examinada en este estudio. En el sermón que sirve como punto de partida, la distinción se formula explícitamente: el santificado es quien ha sido colocado en condición de acceder; el perfeccionado es quien ha entrado por la fe y alcanzado la finalidad cultual. Más adelante, la misma exposición conecta a los perfeccionados con el “os habéis acercado” de Hebreos 12:22–24.

La cuestión que interesa aquí no es solamente si esta lectura puede defenderse exegéticamente, sino también dónde se sitúa dentro de la historia de la interpretación de Hebreos.


2. Hebreos 10:29 y la imposibilidad de identificar sin más santificación con salvación final

La historia de la interpretación de Hebreos 10:29 ha estado marcada por una pregunta: ¿quién es el sujeto de “fue santificado”?

Una importante tradición exegética ha entendido que el sujeto es precisamente la persona que posteriormente apostata. Si esto es correcto, el texto puede llamar “santificado” a alguien que termina bajo el juicio descrito inmediatamente después.

Otra solución ha sido interpretar esa santificación como una forma de consagración que no equivale necesariamente a regeneración interior.

John Owen constituye un antecedente particularmente significativo. Al comentar el pasaje, distingue expresamente la santificación allí mencionada de una “santificación real o interna” y la explica mediante las categorías de separación y dedicación a Dios. Recurre además a la analogía de la consagración pactual veterotestamentaria. Sin embargo, Owen también considera el problema de si el referente pudiera ser Cristo mismo, por lo que no debe presentárselo simplistamente como defensor de toda la interpretación propuesta aquí.

La importancia histórica de Owen es, por tanto, más limitada pero también más precisa:

la utilización del verbo “santificar” no obliga por sí sola a concluir que el referente ha alcanzado ya la salvación consumada.

Esto abre una posibilidad semántica importante. La santificación puede describir separación, consagración o cualificación pactual sin que el término, aisladamente, resuelva todavía la cuestión de la perseverancia o de la participación final.

Pero Owen no formula lo que aquí se quiere investigar. Su categoría dominante es dedicación, no específicamente acceso al santuario.


3. El verdadero antecedente decisivo: F. F. Bruce y la perfección como acceso

El desarrollo histórico más importante para la segunda mitad de la tesis se encuentra en los estudios sobre teleioō.

Uno de los datos más significativos aparece en un artículo clásico de Moisés Silva, “Perfection and Eschatology in Hebrews”, publicado en 1976. Silva señala expresamente que F. F. Bruce, comentando Hebreos 2:10, definía la perfección en esta epístola como “unimpeded access to God”, es decir, “acceso sin impedimento a Dios”. Silva explica la idea diciendo que ser perfecto implica aptitud para acercarse a Dios.

Esta formulación es extraordinariamente importante.

Ya no tenemos simplemente:

perfección = madurez moral.

Tenemos:

perfección = condición que permite el acceso a Dios.

Esta lectura encuentra fuerte apoyo en la propia estructura de Hebreos 7:11–19. El autor pregunta:

“Si la perfección fuera por el sacerdocio levítico...”

y poco después afirma:

“la ley nada perfeccionó”,

para inmediatamente introducir:

“una mejor esperanza, por la cual nos acercamos a Dios”.

La secuencia conceptual difícilmente puede ser ignorada:

sacerdocio → perfección → acercamiento a Dios.

El problema del sacerdocio levítico no consiste simplemente en que no produjera suficientes personas moralmente excelentes. Su incapacidad consiste en que no podía llevar el culto a su finalidad definitiva.

La perfección pertenece así al vocabulario del acceso.


4. David G. Peterson y la sistematización del problema

La línea Bruce–Peterson no es una asociación retrospectiva. Peterson mismo reconoce que su interés en Hebreos surgió de la lectura del comentario de F. F. Bruce y que posteriormente realizó su investigación doctoral bajo la supervisión de Bruce en la Universidad de Manchester. La tesis fue aceptada en 1978 y, revisada, apareció como Hebrews and Perfection en la serie monográfica de la Society for New Testament Studies.

El libro de Peterson constituye probablemente el estudio monográfico más importante dedicado específicamente a la perfección en Hebreos.

Su investigación comienza reconociendo la centralidad de teleioō y su familia léxica. La epístola habla de la perfección de Cristo en 2:10; 5:9 y 7:28; de la incapacidad del antiguo sistema para perfeccionar en 7:11, 19; 9:9 y 10:1; y de la perfección de los creyentes en 10:14; 11:40 y 12:23. Peterson incluso cita la observación de Otto Michel según la cual comprender la perfección cristiana es central para comprender Hebreos.

No obstante, una precisión metodológica es necesaria. Peterson no sostiene que teleioō deba traducirse mecánicamente como “dar acceso” en todas sus ocurrencias. Su investigación insiste en que el sentido concreto depende del contexto y particularmente del objeto del verbo.

Esto protege la interpretación contra una falacia léxica importante: no debe atribuirse automáticamente a cada aparición de teleioō una definición rígida.

Aun así, la relación entre perfección, sacerdocio y llegada a la finalidad del acceso constituye una parte fundamental del problema estudiado por Peterson.

Además, su análisis de la perfección de Cristo integra sufrimiento y exaltación. En su tratamiento de Hebreos 2:10, Peterson considera que el proceso de perfeccionamiento de Cristo comprende el movimiento que va desde su sufrimiento hasta su exaltación y que finalmente permite llevar a “muchos hijos” a la gloria.

Esto resulta particularmente relevante para una lectura sacerdotal de Hebreos: la perfección no describe la corrección de una imperfección moral en Jesús, sino su llegada a la condición y finalidad que corresponden a su misión.


5. Paul Ellingworth y la idea de alcanzar la finalidad

Paul Ellingworth proporciona otra confirmación independiente.

Al analizar teleioō, Ellingworth y Eugene Nida advierten que “perfecto” puede resultar engañoso si se entiende exclusivamente en términos morales. Entre los componentes semánticos posibles mencionan explícitamente “alcanzar la meta” y el cumplimiento de un propósito.

Cuando llegan a Hebreos 10:19–20, además, interpretan el “camino nuevo” como un nuevo acceso a Dios. El objetivo del camino debe ser especificado: Cristo ha abierto para el creyente un camino nuevo hacia Dios.

Tenemos así nuevamente las mismas coordenadas:

finalidad — camino — acceso — presencia de Dios.

La cuestión, entonces, no es si el lenguaje de acceso pertenece a Hebreos. Eso está fuera de duda.

La cuestión más precisa es si Hebreos utiliza hagiazō para designar la habilitación hacia ese acceso y teleioō para designar su consecución.


6. Hebreos 10:14 como texto bisagra

Llegamos así al texto central:

teteleiōken eis to diēnekes tous hagiazomenous

“ha perfeccionado para siempre a los santificados”.

Una lectura posible entiende ambas expresiones como descripciones superpuestas de los creyentes: aquellos que están siendo santificados son precisamente aquellos que Cristo ha perfeccionado.

No obstante, la existencia de dos términos distintos permite preguntar si hay también una relación conceptual entre ellos.

La hipótesis estudiada aquí propone:

hagiazō → poner en condición cultual de acceso

y

teleioō → llevar a la finalidad de ese acceso.

El argumento no puede descansar meramente en la presencia de dos palabras diferentes. Dos vocablos distintos pueden describir perfectamente a las mismas personas desde perspectivas complementarias.

La fuerza de la hipótesis debe proceder del contexto más amplio.

Y ese contexto resulta sugestivo.

Hebreos ha dicho que el antiguo culto no podía “perfeccionar” al adorador en cuanto a la conciencia (9:9). También afirma que los sacrificios repetidos no podían “perfeccionar” a quienes se acercaban (10:1).

Obsérvese la asociación:

los que se acercan → no podían ser perfeccionados por el sistema anterior.

Pero después de anunciar la eficacia de la obra de Cristo, Hebreos 10:19–22 declara:

tenemos libertad para entrar.

Tenemos camino nuevo y vivo.

Tenemos gran Sumo Sacerdote.

Por tanto:

acerquémonos.

No estamos ante un apéndice pastoral desconectado de 10:14. La exhortación a acercarse expresa la finalidad práctica del argumento sacerdotal precedente.


7. Hebreos 12:22–24: “os habéis acercado”

La hipótesis adquiere todavía mayor interés cuando se llega a Hebreos 12.

El autor no dice simplemente:

“Algún día podrán acercarse”.

Declara:

“os habéis acercado” (proselēlythate).

Los destinatarios creyentes han llegado al monte Sion, a la Jerusalén celestial, a la asamblea celestial, a Dios y a Jesús, mediador del Nuevo Pacto.

El movimiento anunciado en 10:22:

acerquémonos

aparece en 12:22 como realidad:

os habéis acercado.

Desde una perspectiva narrativa y cultual puede describirse así:

camino abierto → exhortación a acercarse → acercamiento realizado.

Esto proporciona una base mucho más sólida para relacionar “perfección” con la consecución del acceso.

De hecho, Hebreos 12:23 habla inmediatamente de los “espíritus de los justos hechos perfectos”. No debería precipitarse una identificación simplista entre cada elemento de los vv. 22–24, pero la proximidad entre acercamiento y perfección merece atención exegética.


8. ¿Puede entonces el “santificado” permanecer fuera?

Aquí aparece la parte más distintiva de la propuesta.

Hebreos 13:12 declara que Jesús padeció fuera de la puerta “para santificar al pueblo mediante su propia sangre”. El movimiento espacial es significativo: Cristo padece fuera, pero el propósito declarado es la santificación del pueblo.

La exposición que estamos estudiando entiende esa santificación como colocación del pueblo en condición real de aproximarse al verdadero Lugar de Encuentro. De ahí su formulación memorable: Cristo salió fuera para abrir el camino hacia dentro.

Hebreos 10:29 introduciría entonces la posibilidad negativa: una persona puede haber sido objetivamente colocada ante esa realidad pactual y, sin embargo, tratar como común la sangre que la santificó.

Desde esta perspectiva:

santificación no sería todavía sinónimo de entrada consumada.

Designaría la condición objetiva creada por la obra de Cristo.

La fe constituiría la respuesta mediante la cual el ser humano efectivamente se acerca.

Y la perfección describiría la realización de la finalidad cultual.

De este modo:

santificado → puede entrar

perfeccionado → ha entrado por la fe.

Esta es precisamente la formulación explícita del sermón.


9. Historia de la interpretación: ¿de quién procede esta lectura?

Después de examinar los antecedentes, conviene responder con precisión.

No parece correcto atribuir la interpretación completa a John Owen.

Owen proporciona una pieza:

santificación no tiene que equivaler necesariamente a santificación interna y salvación consumada.

Tampoco debe atribuirse la interpretación completa a F. F. Bruce.

Bruce proporciona una pieza mucho más importante para el segundo término:

perfección = acceso sin impedimento a Dios.

David Peterson toma precisamente el problema de la perfección en Hebreos y lo convierte en el objeto de una investigación doctoral y posteriormente monográfica bajo la supervisión de Bruce.

Por tanto, la genealogía más defendible sería:

tradición exegética de Hebreos 10:29
→ santificación no necesariamente equivalente a salvación final

Owen
→ santificación como separación/dedicación, no necesariamente transformación interna definitiva

F. F. Bruce
→ perfección como acceso sin impedimento a Dios

Moisés Silva
→ discusión crítica y desarrollo del problema de la perfección en Hebreos

David Peterson
→ investigación sistemática de teleioō, perfección de Cristo, incapacidad del antiguo culto y perfección de los creyentes

Ellingworth y otros comentaristas modernos
→ consolidación de las categorías de finalidad, sacerdocio y acceso.

Lo que no he encontrado documentado en estos autores es la ecuación completa:

hagiazō = habilitación objetiva para entrar
teleioō = entrada efectivamente realizada por la fe.

La propuesta parece consistir, por tanto, no en la creación ex nihilo de conceptos desconocidos, sino en una síntesis nueva de observaciones exegéticas con antecedentes reconocibles.


10. Evaluación crítica de la propuesta

La tesis posee varias fortalezas.

Primero, toma en serio que Hebreos utiliza vocabulario cultual dentro de un argumento sacerdotal.

Segundo, evita reducir teleioō a perfeccionamiento moral, algo que la investigación especializada hace tiempo considera insuficiente.

Tercero, proporciona una explicación coherente de la relación entre Hebreos 10:14 y 10:29.

Cuarto, integra las exhortaciones a “acercarse” con la teología sacerdotal precedente, en lugar de tratarlas como meras aplicaciones pastorales añadidas al final.

Quinto, explica elegantemente el movimiento entre Hebreos 10:22 y 12:22:

“acerquémonos” → “os habéis acercado”.

Sin embargo, también enfrenta dificultades que una defensa académica debe reconocer.

La principal es que debe demostrarse, no simplemente afirmarse, que hagiazō posee específicamente el sentido de habilitación para acceso, y no solamente consagración, pertenencia cultual o purificación.

La segunda es que Hebreos 10:14 podría utilizar “santificados” y “perfeccionados” para el mismo grupo desde perspectivas complementarias, sin establecer dos clases sucesivas de personas.

La tercera es que la forma participial tous hagiazomenous debe analizarse cuidadosamente dentro de la sintaxis y del aspecto verbal antes de construir sobre ella una secuencia soteriológica.

La cuarta es que Hebreos 10:29 continúa siendo disputado: tanto el referente de “fue santificado” como la naturaleza exacta de esa santificación deben establecerse mediante exégesis y no simplemente asumirse.

Estas dificultades no invalidan la propuesta. Pero determinan dónde debe concentrarse la demostración.


Conclusión

La interpretación según la cual los “santificados” de Hebreos son aquellos colocados en condición real de acceso mientras que los “perfeccionados” son quienes han alcanzado efectivamente esa finalidad por la fe no puede atribuirse, hasta donde permite establecer la investigación realizada, a un único autor anterior.

Sus componentes poseen, sin embargo, antecedentes claros.

John Owen demuestra históricamente que “santificación” en Hebreos 10:29 no tiene que identificarse automáticamente con una transformación interna que garantice salvación final.

F. F. Bruce proporciona probablemente el antecedente conceptual más importante al definir la perfección en Hebreos como acceso sin impedimento a Dios.

David G. Peterson, discípulo doctoral de Bruce, convierte posteriormente la perfección de Hebreos en objeto de una investigación monográfica y demuestra la centralidad de teleioō para comprender la cristología, el sacerdocio, el culto y la condición de los creyentes.

Por tanto, la genealogía más significativa no es simplemente:

Owen → Peterson,

sino más precisamente:

tradición de Hebreos 10:29 → Owen

junto con

Bruce → Peterson

y su convergencia dentro de una lectura cultual de Hebreos.

La aportación distintiva de la interpretación examinada consiste en colocar ambas líneas dentro de una sola arquitectura:

santificación → acceso habilitado

fe → acercamiento

perfección → finalidad alcanzada.

En esa arquitectura, Hebreos 10:14 deja de ser una mera yuxtaposición de dos términos equivalentes y se convierte potencialmente en el punto de intersección entre dos momentos del movimiento cultual.

El santificado ha sido colocado ante una puerta que Cristo verdaderamente abrió.

El perfeccionado ha alcanzado la finalidad para la cual esa puerta fue abierta.

Y por eso la exhortación decisiva de Hebreos puede expresarse mediante una sola palabra:

acerquémonos.


Notas

1. David G. Peterson, Hebrews and Perfection: An Examination of the Concept of Perfection in the “Epistle to the Hebrews”, Society for New Testament Studies Monograph Series 47 (Cambridge: Cambridge University Press, 1982). La obra estudia sistemáticamente la perfección de Cristo, la incapacidad del culto antiguo para perfeccionar y la perfección de los creyentes.

2. Peterson reconoce expresamente que su interés inicial en Hebreos estuvo relacionado con el comentario de F. F. Bruce y que posteriormente realizó bajo su supervisión la tesis doctoral aceptada por la Universidad de Manchester en 1978.

3. Moisés Silva, “Perfection and Eschatology in Hebrews”, Westminster Theological Journal 39 (1976): 60ss. Silva atribuye a Bruce la definición de perfección en Hebreos como “unimpeded access to God”.

4. Sobre Owen y Hebreos 10:29, véase su discusión de la santificación como separación y dedicación, distinguiéndola de una santificación “real o interna”. Debe advertirse que Owen también considera la alternativa de relacionar la santificación con Cristo, por lo que su posición no debe simplificarse.

5. Paul Ellingworth y Eugene A. Nida reconocen entre los componentes del vocabulario de perfección en Hebreos la llegada a una meta y el cumplimiento de un propósito; al comentar Hebreos 10:19–20 explican el nuevo camino precisamente como nuevo acceso a Dios.


Bibliografía selecta

Attridge, Harold W. The Epistle to the Hebrews. Hermeneia. Philadelphia: Fortress Press, 1989.

Bruce, F. F. The Epistle to the Hebrews. New International Commentary on the New Testament. Rev. ed. Grand Rapids: Eerdmans, 1990.

Ellingworth, Paul. The Epistle to the Hebrews. New International Greek Testament Commentary. Grand Rapids: Eerdmans, 1993.

Ellingworth, Paul, y Eugene A. Nida. A Handbook on the Letter to the Hebrews. New York: United Bible Societies, 1983.

Koester, Craig R. Hebrews. Anchor Bible 36. New York: Doubleday, 2001.

Lane, William L. Hebrews 1–8. Word Biblical Commentary 47A. Dallas: Word Books, 1991.

———. Hebrews 9–13. Word Biblical Commentary 47B. Dallas: Word Books, 1991.

Moffitt, David M. Atonement and the Logic of Resurrection in the Epistle to the Hebrews. Supplements to Novum Testamentum 141. Leiden: Brill, 2011.

Owen, John. An Exposition of the Epistle to the Hebrews.

Peterson, David G. Hebrews and Perfection: An Examination of the Concept of Perfection in the “Epistle to the Hebrews”. Society for New Testament Studies Monograph Series 47. Cambridge: Cambridge University Press, 1982.

Silva, Moisés. “Perfection and Eschatology in Hebrews”. Westminster Theological Journal 39 (1976): 60–71.

Westcott, Brooke Foss. The Epistle to the Hebrews: The Greek Text with Notes and Essays. London: Macmillan, 1889.