Querida hija,
Espero que esta carta te encuentre bien. Quiero agradecer a Dios por haberme dado una nueva oportunidad de vida después de la operación cerebral que tuve que someterme. Aunque había un alto riesgo de muerte, Dios me ha permitido superar esta prueba y estar aquí contigo hoy.
Sé que ha sido un momento difícil para ti y para toda la familia, pero quiero que sepas que tu amor, apoyo y oraciones fueron lo que me dieron la fuerza y la esperanza para superar este obstáculo. Gracias por estar a mi lado y por ser mi roca en momentos de incertidumbre.
La vida es un regalo precioso, y después de la operación, me he dado cuenta más que nunca de cuánto valorar y apreciar cada momento que tengo contigo y con los demás seres queridos. Me siento más agradecido y bendecido que nunca por la oportunidad de estar aquí con ustedes, y espero poder continuar viviendo mi vida con gratitud y amor.
Sé que Dios tiene grandes planes para mi vida, y que todavía tengo un propósito que cumplir aquí en la tierra. Quiero seguir siendo un buen padre para ti, y seguir guiándote y apoyándote en todo lo que necesites. Quiero estar ahí para celebrar tus triunfos y ayudarte en tus desafíos.
Recuerda siempre que la vida es un regalo, y que debemos vivirla al máximo, apreciando cada momento y cada persona que tenemos en ella. Agradece a Dios por todo lo que te ha dado, y sigue buscando su guía y su amor en cada paso del camino.
Quiero que sepas que te amo mucho, y que siempre estaré aquí para ti. Gracias por ser mi hija y por ser una luz en mi vida. Espero seguir creciendo juntos y disfrutando de la vida que Dios nos ha dado.
Con todo mi amor,
Tu padre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario