El centro de la Bienaventuranza no es aquel que recibe las bienaventuranzas, sino que el centro de la bienaventuranza el Aquel que la da.
Así el dador y la razón final de la bienaventuranza no es la situación que estás viviendo o el drama personal que pudieras haber atravesado.
La razón final de la bienaventuranza es aquel Dios Fiel a quién servimos.
De esta manera cuando aquellos que lloran son consolados, estos son consolados por que hay un Dios que los consuela. Sin ese Aquel que es dador de las bienaventuranza no tiene ni sentido ni propósito.
El mundo no es capaz de ver al Quién, y se centran en el que llora o en el pobre.
Así nuestra mirada no debe ser la del mundo, nuestra mirada siempre debe estar puesta en Dios, en aquel Dios que es fiel a sus promesas, y que lo es por amor de Su Nombre, y todo para Su gloria.
Bienaventurados los que lloran, por que Aquel que consuela es Dios mismo
Bienaventurados los pobres, por que el Rey del reino ha prometido darles Su reino.
El centro es la Justicia de Dios, que es recibida por la fe en aquel que es fiel a sus promesas.
Podríamos parafrasear la bienaventuranza de la siguiente manera:
Bienaventurado los Justos que por la fe en Cristo se les ha manifestado la Justicia de Dios; o bien
Bienaventurados los que por la fe en Cristo resucitado se les ha revelado la fidelidad de Dios en sus vidas.
En donde los que lloran o los pobres o los que tienen hambre y sed de justicia son los que han alcanzado la justicia de Dios por la fe en el Cristo resucitado.
Y la Justicia de Dios es nuestro consuelo, es el mismo reino de Dios, es con lo que somos saciados, etc..
Aquí quisiera hacer una distinción entre el Reino. Un reino que se ha acercado cuando Cristo vino y anduvo entre nosotros. Y un Reino que se ha revelado, cuando Cristo resucitó
El sermón del monte está en el contexto de el el "Reino se ha acercado", pero las promesas de las Bienaventuranza son el resultado directo del Reino que se ha revelado (Isaías 56:1).
Un ejemplo de esto lo vemos en el Libro de los Hechos en que en ninguna parte los apóstoles hablan de que el Reino se ha acercado. Ya que ellos entendían que el Reino se había revelado cuando el Mesías resucitó
Además, debo agregar que cuando Cristo venga a reinar en la tierra, se manifestará no sólo la gloria de Cristo, sino que también la de los hijos de Dios, que reinaremos con él.
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