El leproso estaba tendido en el piso, su rostro pegado al polvo.
Todos habían huido de su presencia, menos el que estaba en frente de él.
La gente miraba como a distancia de unos cien metros, inclusive los seguidores mas cercanos del que estaba parado en frente del leproso también habían huido.
Nadie pudo escuchar lo que el leproso le decía: ¡Señor, Señor, Señor!
El leproso no detenía sus palabras, era como si una fuerza lo impulsara a repetir una y otra vez esas palabras.
Fue allí cuando Jesus, el Mesias, recién le habló y le dijo:
"¿Qué quieres que yo haga?" Nadie escuchó la pregunta, todos estaban demasiado lejos para escuchar el dialogo.
En un momento, el leproso levantó su rostro y se mantuvo de rodillas. Se sacó el trapo que cubría su rostro y se pudo ver las huellas de su enfermedad.
Le faltaba parte de su nariz, y uno de sus ojos. Su cabello hace mucho que no se lavaba y el olor hediondo de sus heridas se sentía desde muy lejos.
Fue entonces que el leproso le dijo algo que otra vez los testigos no pudieron escuchar:
"¡Señor! (Dijo de nuevo) ¡Señor! ¡Si tu quieres puedes limpiarme!"
No fue una pregunta, sino que fue una afirmación con convicción.
Esto fue dicho a través del llanto que salia, por lo que la frase fue dicha de manera entrecortada.
Alli Jesús, hizo algo que jamas un buen judio debería hacer. ¡Tocó al leproso!.
La gente que veia aquel espectaculo grito como un solo hombre:
¡Nooooooo!
Mas de alguno lloró, no por el leproso, sino por Jesus.
Ahora tendrían que apartar a Jesús del pueblo durante un tiempo y esperar si es que le aparecía alguna mancha blanquecina, en alguna parte de su cuerpo. Y si es que esta aparecia debia esperar un tiempo mas para presentarse ante el sacerdote. Este último, si es que confirmaba que ahora Jesus era leproso, debia declarar la expulsión para siempre de la comunidad de Israel, debiendo vivir para siempre en el desierto.
"¿Como pudo hacerlo?" Decian algunos. Otros agregaban "¡Pero si Jesús sabia que no debia hacer lo que hizo!" y otros "¡En Nazareht no le enseñaron ni siquiera lo mas basico de la ley!"
En el momento en que Jesús toco al leprosos le dijo una frase que nadie escuchó "¡Quiero, se limpio!"
En ese instante fue cuando el leproso volvió a caer al piso y comenzó a llorar como un niño que se encontraba perdido y asustado y que finalmente es encontrado por sus padres. Su llanto ahora era diferente, era un llanto de alguien que estaba siendo consolado.
En ese momento botó su capa e hizo algo inimaginable en su cultura. Se sacó casi toda su ropa y se quedó, con lo que seria hoy, su ropa interior.
Esto permitió ver a la muchedumbre de qué manera su carne que estaba llena de lepra, de hediondes y pudredumbre era limpiada. Fue como su cuerpo comenzara a botar un liquido desde todas las partes en que la lepra estuviera, luego de ello la piel se reseco y se convirtio en polvo, polvo que fue llevado por el viento. Y cuando esto sucedio su piel se volvio como la de un recien nacido. Su rostro recuperó su forma, su nariz y sus ojos habian sido restaurados. Los miembros de su cuerpo que faltaban habian crecido de nuevo y la parte que estaba seriamente dañada por la lepra habian sido hechas nuevas.
Alli Jesus le dijo: "Anda y muéstrate al sacerdote, como mandó Moisés, para testimonio de ellos"
Los demás cuando vieron el espectaulo de inmediato fueron a trarle ropa limpia, pero primero tomaron su ropa antigua junto con su "ropa interior" y la quemaron.
Al que había sido leproso, le dieron ropa y calzados nuevos y lo levantaron sobre sus hombros e hicieron fiesta por lo sucedido.
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