Tres Codos y la Justicia de Dios
Noche literalmente tormentosa, como pocas que se han vivido en una isla. De alguna u otra manera todos los que viven cerca del mar están acostumbrados a que el viento sople más o menos fuerte, pero aquella noche fue increíble. Finalmente llegó el amanecer y todo se tranquilizó. Sin embargo, antes que aparecieran los primeros rayos del sol, comencé a notar que pequeñas fogatas se encendían en la playa. Esa noche parecía que todos los dioses del mar, del aire y el poseedor del trueno hubieran estado enojados. Algunos de mis primos decían que los dioses estaban en guerra, otros que tenían una fiesta y que disfrutaban ver el rostro de los hombres cuando estos se asustaban; pero otros primos, los más escépticos, decían que esas historias “son solo cuentos de viejas”, y luego agregaban: “debe haber otras razones para explicar cosas como estas sin necesidad de acudir a esas fábulas”. La razón de que estuviéramos despiertos tan temprano no era sólo por el hecho de la ruidosa noche que pasamos, sino que varios familiares se juntaron de madrugada para realizar un sacrificio sobre una roca, en la cual se degollaría un carnero para que el enojo y la sed de venganza de los dioses amainara. Fue allí cuando vi las fogatas encendidas en la playa y salí corriendo a ver qué ocurría. Al verlas encendidas corrí hacia la playa. “Rodius, ¿Hacia dónde vas?” - dijo mi madre- “¡A la playa!” -le contesté y salí corriendo-. Era una mañana particularmente en calma, después de todo el viento y la lluvia que habían caído hacía un par de horas. Era una noche muy fría. El frío que hacía calaba los huesos. Cuando llegué a la playa, me encontré con un grupo de náufragos, serían uno 50 en total, poco más o poco menos. Uno en particular me llamó la atención. Aún tenía unas cadenas rotas, que le colgaban. Era pequeño, de barba y calvo. La cantidad de cabello que tenía en su barba era bastante, pero la de su cabeza era escasa. Su frente era amplia y su nariz prominente. Se parecía a las máscaras con las que los actores actuaban en el teatro. Era realmente feo el pequeño hombrecito, sin embargo, su mirada reflejaba una paz que nunca antes había visto. Le pasé una cobija que llevaba para abrigarme. Él me agradeció en un griego con un acento que me pareció gracioso. Fue allí que se me quedó mirando y me dijo, en griego, que mejor hiciéramos fuego, así que yo le empecé a ayudar. Cuando juntamos unos pocos palos secos, él encendió una pequeña fogata que se hizo más grande. Su rostro, a la luz del fuego, sí que se veía gracioso. Me dijo que iba a buscar más palos. Trajo un montón de ellos y los dejó al lado de la fogata. Echaba a la fogata un palo tras otro. Lo que viene a continuación fue impresionante. Cuando él tomó uno de los palos para echarlo al fuego, uno de ellos se convirtió en serpiente, o eso creí yo en ese momento. La pequeña serpiente cayó al fuego, sin antes haberlo mordido. Los colmillos de la misma quedaron clavados en su brazo. Luego que el animal cayera al fuego, las marcas en su brazo aún eran muy notorias. Cuando vi tal espectáculo, me dije a mí mismo: “Este hombre va a morir dentro de unas horas. Debió haber hecho algo muy malo para que una vez habiendo escapado del naufragio se encontrara con la serpiente, tanto o más mortal que el mismo naufragio que él sufrió”. La serpiente que lo mordió, aunque pequeña, era una de las más venenosas de la región. Lo quedé mirando y le pregunté: ¿Qué hiciste para que Dike no te dejara escapar?” (Dike es la diosa de la Venganza que se menciona, Hechos 28:4 en el original, y que los romanos en latín llaman Ultio, en inglés en la KJV es "vengeance") Él se detuvo a observarme y luego me respondió: “No es lo que hice yo ni tampoco es Dike, sino que la Dikaiosune de uno que es Único y su Eleomosune” (Dikaiosune aparece en Romanos 1:17, aparece 36 veces en Romanos y 52 en Isaías en la LXX). No entendí nada de lo que me había dicho. Desde pequeño me enseñaron que Dike (hija de Zeus, dios que gobernaba en el Olimpo, y de Temis, la diosa de la Leyes de la Naturaleza) es la guardiana de las leyes de sus padres y que cuando uno no cumple con aquellas leyes, la persona es herida de muerte por la espada que ella tiene en su mano derecha. Sus ojos son como de águila y siempre tiene una balanza en su mano izquierda con la cual juzga a los hombres, y cuando estos son hallados culpables, Dike con la espada que tiene en su mano derecha actúa en retribución y venganza. Cuando los soldados romanos hablaban de venganza usaban la palabra vindicación. Esto es lo que le había pasado a mi padre cuando se involucró con la mujer de su mejor amigo cuando se ahogó en el mar (eso era lo que mi madre y mis parientes conversaban sin que yo me diera cuenta supuestamente). Todos cuidábamos de no romper las leyes de Zeus ni actuar en contra de Dike ni de la madre de esta, y cuando sospechábamos que esto había ocurrido, teníamos que degollar un animal en una roca especial para que Dike viera su sangre y su ira se aplacara, lo mismo era para la madre de Dike, la cual se llamaba Temis. Esto lo hacíamos con mi familia desde que yo tenía memoria, e inclusive era lo que íbamos a hacer de madrugada, por la gran tormenta que habíamos vivido. Y es exactamente lo que ofrecí hacer para salvarle la vida a ese hombre; pero cuando le conté lo que pensaba hacer por él, me lo agradeció y luego me dijo que no era necesario llevarlo acabo, ya que ya había uno que había derramado su sangre y que había entrado a la casa del Padre con su propia sangre y que con ese acto había mostrado la Dikaiosune del Dios Altísimo, y que su Eleomosune había sido derramado en su corazón por medio de su Espíritu. No entendí nada de lo que dijo, pero cuando él mencionó que sangre había sido derramada, dije: “Ya sé. Este hombre asesinó a alguien, por eso la diosa Dike viene a vengarse de él”. Como si supiera lo que estaba pensando, me dijo con un énfasis que me sorprendió: “Tú serás testigo de la Dikaiosune de Dios y lo alabarás por su Eleomosune”. Si de algo yo estaba seguro era de que iba a ser testigo de su muerte. Cuando pasó un par de horas y no se enfermaba ni le daba fiebre ni nada de los síntomas que esperaba, me dije que sería bueno quedarme un rato más. Como no moría, yo le expresé: “Entonces debes ser un dios”. Al decir eso, lo primero que hice fue inclinarme arrodillado delante de él. Él, tiernamente, me levantó y me dijo: “¡NOOOOOO! Yo soy un hombre igual que tú”. Por lo que le pregunté: “¿Entonces por qué no se murió?” “Por la Dikaiosune de Dios y su gran Eleomosune” –respondió-. Allí quedé perplejo. Yo sabía de la Dike de los dioses y cómo apaciguarla, pero no tengo idea de la Dikaiosune ni menos de la Eleomosune de ese Dios del que me hablaba. Cuando regresé a casa y le conté a mi madre sobre lo que había pasado, ella me dijo que la diosa Dikaiosune era hija de Dike, pero que como no había anhelos de venganza en ella, nadie la veneraba, pero que a su madre no había que cuestionarla y que si se enteraba de que Dikaiosune había interferido, entonces, ella estaría muy enojada con los que fueron testigos de tal situación. A mí nunca me habían hablado de Dikaiosune alguna y me pareció muy interesante lo que mi madre me contaba. También le pregunté a mi madre sobre Eleomosune. Ella me dijo que, aunque no era una diosa como Dikaiosune, sino un daimon, y que tampoco había un altar de ella en cada ciudad, como en el caso de Dike, tenía un templo en la ciudad de Atenas y que era el único lugar de su adoración. Me contó también que “algunos dicen que habita en lo recóndito del corazón de los hombres”. No entendí mucho la explicación de mi madre. Al ver mi cara de no haber comprendido lo que me decía, agregó: “Eleomosune es a la que se allegan aquellos hombres y mujeres que lo han perdido todo, y que no tienen nada que ofrecerle, y más aún, no hay nada en ellos para que sus ruegos sean respondidos por esta. Es la diosa de los miserables”. Todos los otros dioses demandan algo, pero Dikaiosune y Eleomosune no piden nada. En la tarde fui a la playa y allí estaba el grupo de náufragos. En ese momento otros aldeanos que estaban ayudándolos les habían llevado ropa seca y algo de comida. Allí estaba el hombre calvo de pequeña estatura. Apenas pasaba los tres codos estimé yo en ese momento, así que le empecé a llamar “El Tres Codos”. Tenía muchas ganas de hablar con él y preguntarle sobre las diosas Dikaiosune y Eleomosune y si él les servía y si le permitían hacer lo que él quisiera y si siempre los protegía de Dike. Uno de los nombres que le dábamos a Dike cuando estaba enojada en esta región era Ekdike, algo así como Dike al extremo. Según me había enterado, nadie podía estar de pie delante de ella cuando se transformaba en Ekdike. Eso parecía haber pasado con “Tres Codos”, pero él logró vencerla. Quería saber cómo lo hizo. Le pregunté entonces: “¿Desde cuándo sirves a la diosa Dikaiosune? ¿Desde cuándo adoras a Eleomosune?” Lo de sus cadenas rotas hacía notorio que lo había perdido todo y que por ello se había transformado en un seguidor de Eleomosune. Me quedó mirando tiernamente y luego agregó: “Yo no sirvo a ninguna diosa”. “Pero tú me hablaste de la diosa Dikaiosune y de Eleomosune” -fue mi respuesta-. Respiró profundo y luego me dijo: “¿Tú conoces al Dios no conocido?” Cuando me preguntó eso, dije: “¿Cómo voy a conocerlo si por eso se llama así?” Con la misma paz que al comienzo me respondió, me dijo: “Es al Dios por ti no conocido a quien yo sirvo”. Me dijo que Él había creado los cielos y la tierra, que era Señor de todo y sobre todos, que con su sola Palabra todas las cosas llegaron a existir y que por ella subsisten, que de una sola sangre hizo a todos los seres humanos, no importando el color de su piel. “Pero y ¿Zeus? ¿Y los otros dioses?” - agregué-. Respondió rápidamente: “El Dios no conocido por ti es el Señor de señores, el Señor de todos, en realidad es el verdadero Zeus y nosotros hemos sabido de su fidelidad, de su Diakiosune y de su gran Eleomosune. ” ¿Un Dios Fiel?” Eso sí que era nuevo para mí. Todos los dioses y diosas se parecen a nosotros los hombres. Nosotros somos el reflejo de ellos, o ellos el reflejo nuestro. Para mí, pensar en un dios fiel es por lo menos “ridículo”. Cuando llegó a esta parte de su historia, me levanté y dejé solo a “Tres Codos”. En mi cabeza no cabía un “Dios Fiel”. “¿Cómo podría ser un Dios Fiel? Fiel ¿a quién? Si él puede hacer lo que quiere y cuando quiere y con quiere”. “Si ser Fiel involucra ser humilde y someterse a otro”. Esas eran mis cavilaciones mientras caminaba por la playa. Quise regresar a hablar con “Tres Codos”, pero ya no estaba. Había ido a visitar a un amigo que había estado muy enfermo durante tres semanas, con riesgo de morir. Fui corriendo a la casa de Petrus, mi amigo. Logré alcanzar a Tres Codos y entramos juntos a la casa de los padres de ese amigo. Cuando vio a Petrus, hizo una especie de oración en un idioma que nunca había conocido. Después supe que era el idioma de su niñez. Cuando terminó su extraña oración, mi amigo Petrus ya estaba sano. Su enfermedad se había ido, como si nunca la hubiera tenido. Petrus, sin saber lo que había pasado, llamó a sus padres y les pidió comida, porque tenía mucha hambre. Tres Codos les dijo a ambos padres: “¿Qué esperan? Dadle de comer”. En ese momento, “Tres Codos” salió de la habitación en donde estaba y volvió a la playa. Yo, estupefacto, y sin saber qué hacer, le di un abrazo a mi amigo, que quedó sorprendido por mi respuesta tan afectuosa, y salí corriendo detrás del pequeño gigante que me encontré. Lo alcancé y le pregunté: “¿Cómo lo hizo?” “¿Cuáles son las palabras mágicas que usó para sanar a mi amigo?” Otra vez me quedó mirando y luego me dijo: “Todavía para ti sigue siendo el Dios no conocido” “El que tú llamas Dios No Conocido es quien ha querido darse a conocer y su esencia es la fidelidad. Por ese Dios, que es Dios Fiel, fue hecho posible que tu amigo Petrus se sanara”. Yo estaba en silencio mientras él me hablaba. Nadie nunca me había dicho que existía un Dios Fiel, para mí era absolutamente nuevo. Fue entonces cuando decidí sentarme al lado de “Tres Codos” y comenzar a mirar el mundo como él lo miraba. Quería tener lo que él tenía. Si este hombre había salido de un naufragio, luego lo mordía una serpiente y en ningún momento temía por su vida ni tampoco la perdía y si además había sanado a mi amigo Petrus, y negado que fuera él, sino que el Dios Fiel a quien servía, entonces yo quería escuchar más acerca de aquel Dios No Conocido. Yo que quería conocerlo. “Tres Codos” me habló de cómo Dios ha existido desde siempre, de cómo creó la luz y de cómo fue el primer día de la Creación, de que creo los cielos y la tierra, de que separó las aguas y sacó a luz la tierra, de cómo hizo los animales y todo por su Palabra. Me habló de que hizo un huerto y en el huerto puso muchos árboles y dos en particular, uno era el que te permitía conocer el bien y el mal, otro era el de la vida. Me contó de cómo hizo al primer hombre y a la primera mujer. Me contó de cuánto los amó y la ternura que Él demostró hacia ellos. En este punto otra vez se me complicó todo. Un Dios Fiel ya me era difícil de creer y ahora resultaba que ese Dios Fiel era un Dios que era Amor y que demostraba ternura hacia los humanos. Me era casi imposible. Ni siquiera lo lograba imaginar. Sin embargo, estaba maravillado, nunca alguien me había contado esas cosas. Las historias de los dioses y diosas me parecían historias infantiles que alguien inventó para entretención, pero que se repetían tanto, que finalmente se creyeron. Aun así, lo que Tres Codos me contaba llenaba mi corazón. Lo que no había ocurrido con ninguna otra historia. Era como agua para el sediento, no puedo explicarlo, pero al escucharlo me emocionaba de una manera inefable para mí, a tal nivel que mi piel se sentía como la de gallina. Me habló de la existencia del enemigo y de cómo engañó a nuestros primeros padres, de cómo se escondieron y tejieron hojas de higuera, y de cómo este Dios Fiel los llamó con ternura y de cómo debido al pecado de ellos los expulsó del huerto en donde habían estado, pero que primero les proveyó de túnicas de pieles que significó la muerte de los primeros animales. Me explicó que a esos primeros padres, el Dios Fiel los amó de tal manera que les prometió que vendría un Libertador que le permitiría retornar a Él y así poder ser reconciliados con su Padre. Me contó de cómo Dios les había enseñado el sacrificar y derramar la sangre de un cordero como recordatorio de la promesa del Libertador para ellos y sus hijos. Que en algún momento vendría el verdadero Cordero a rescatarlos. Yo estaba admirado mientras me contaba aquello y le pregunté si ese Dios era un Dios de ira. Me quedó mirando fijamente y me dijo que, aunque su esencia era la Fidelidad y la Misericordia (Eleomosune), todo aquel que no creía en él y en su Hijo a quien él había enviado, estaba bajo su ira, sencillamente, porque no creerle implicaba llamar al Dios Fiel mentiroso y aliarse de esa manera con el enemigo que había engañado a nuestros primeros padres. Además, que este Dios Fiel había pasado por alto los tiempos de nuestra ignorancia y había cumplido su promesa, que. Él no se había dado conocer como Dios de ira, sino como un Dios de Amor y de Fidelidad, grande en Misericordia, que guardaba Justicia y que era tardo para la ira. En esa parte de la historia, yo quedé más que sorprendido. Un Dios que promete y cumple lo prometido, un Dios que ama y que actúa en coherencia con ese Amor, un Dios coherente con sus promesas; jamás lo había escuchado, un Dios tardo para la ira, era para mí sorprendente. “¿Cómo es que envió a su Hijo?” -le pregunté-. Entonces, él me contó una historia demasiado maravillosa, me resultó difícil de creer, él me dijo: “De tal manera Dios amó al mundo que envió a su Hijo. El Hijo de Dios es su Palabra por la cual hizo todo lo que hay y por la cual subsisten, su Palabra se hizo hombre”. Luego Tres Codos me respondió algo que yo en mi mente ya me había preguntado, al decirme lo siguiente: “Querido Rodius, este Hijo del Dios Fiel del cual te hablo es manso y humilde, a pesar de que por medio de Él fueron hechas todas las cosas y por medio de Él subsisten. Y lo más espectacular de todo es que el carácter del Hijo es el carácter del Padre, y quien conoce al Hijo conoce al Padre.” Luego me contó acerca del amor del Padre hacía su Hijo y de las maravillas que realizó mientras estuvo aquí en la tierra, pero que el Padre lo había enviado como el Cordero de Dios y como tal tenía que sacrificarse para derramar su sangre y así morir por los pecados, y eso incluye tus pecados. Yo no podía creerlo, el Hijo de Dios muriendo, y muriendo por Amor a mí, me sorprendió más allá de lo que podía entender. El Hijo de Dios murió por mis pecados como cumplimiento de las promesas que este Dios Fiel había hecho. Sorprendente. Luego agregó. “Pero no se quedó en la tumba, Él murió por nuestros pecados, pero resucitó y fue declarado por Dios mismo como Justo”. "Ese Libertador, el Mesías, entró con su propia sangre ante el mismo Trono de Dios y esa sangre señala que la Dikaiosune de Dios ha sido revelada". Escuchar contar la historia a Tres Codos acerca del Hijo de Dios era una cosa que te llegaba al alma. Luego, cuando me contó lo siguiente, su rostro se iluminó: “Lo que tú llamas Dikaiosune constituye la esencia de Dios, la cual se reveló en la resurrección de su Hijo, de entre los muertos”. “Lo que tú llamas Eleomosune, también es la esencia de Dios y es la Fidelidad de su Amor hacia aquellos a los que les era imposible acercarse a Él. No hay nada en el hombre que lo haga merecedor de las bendiciones de este Dios Fiel. Por ello Él actúo por Amor de Sí Mismo”. “¿Rodius, tú crees que Dios es Dios Fiel? ¿Fiel a sus promesas, Fiel a su Amor para con los suyos?” -me preguntó-. “No tengo forma de decir lo contrario” -fue mi respuesta-. “¿Pero tengo una pregunta?” –agregué-: “Si la palabra Dikaiosune habla de la esencia de Dios como Dios Fiel a sus dichos y Eleomosune habla de la esencia de Dios como Dios Fiel al amor hacia los suyos ¿Qué pasó con su ira?” Rápidamente me respondió y dijo: “Si tú crees que Jesús es el Hijo de Dios y que murió por tus pecados y que resucitó victorioso, entonces ya la ira de Dios no está sobre ti. Está sobre aquellos que no han creído en la Fidelidad de Dios, manifestada en la resurrección de Cristo”. “La sangre por Él derramada sobre el propiciatorio exhibe la Dikaiosune de Dios, por lo que es posible que todo aquel que cree, alabe a Dios por su Eleomosune”. “Pero nosotros cuando hacemos propiciación es para que la ira de los dioses se apacigüe” -fue mi acotación-. Tres Codos me quedó mirando y me dijo: “Al comienzo, cuando nuestros padres comenzaron a derramar la sangre de los animales no significaba que la “ira de los dioses se apaciguaba”. “Te lo voy a explicar así” -me dijo. “Rodius, dime: ¿Qué es el propiciatorio en tu nación?” “Es el lugar en donde se derrama la sangre de un animal”-le contesté y luego él volvió a preguntarme-: “Rodius, dime ¿qué es propiciación? “Apaciguar la ira de los dioses” -fue mi respuesta-. Él movió la cabeza y me dijo: “Contéstame esta pregunta en base a la respuesta anterior. Une la pregunta anterior, con la respuesta que me diste a la pregunta que te hice”. Entonces, yo repetí mentalmente la respuesta: “Propiciatorio es el lugar en donde se derrama la sangre de un animal” -entonces dije-: “Propiciación es derramar sangre sobre el Propiciatorio”- fue mi nueva respuesta-. Exacto me dijo, mirándome sonriente, y luego agregó: “La Dikaiosune de Dios, aquella Fidelidad de Dios a sus promesas, que se sustenta en el Amor de su Nombre y que es para su Gloria, esa Dikaiosune de Dios, es señalada por la sangre derramada sobre el propiciatorio, que en este caso es el Hijo de Dios mismo”. “Y la Dike y la Ira de Dios se revelarán para el día de la ira, para aquellos que no le creen, que llaman a Dios mentiroso y que son sus enemigos”. Entonces, algo hizo clic en mí cabeza y en mi corazón, y en voz alta sin pensarlo dije: “La sangre del Hijo de Dios sobre el propiciatorio es el altavoz de Dios que me dice: DIOS ES DIOS FIEL”. Lo entendí, lo entendí. Dios es Dios de Justicia, su Justicia eterna es, su Fidelidad de generación en generación y su Misericordia para los que lo buscan. Fue en ese mismo momento que lo miré a los ojos y le dije: “Creo que Dios es Dios Fiel y fue tal la manera en que me amó, que envió a su Hijo, que murió y resucitó conforme a aquella gran Fidelidad de Dios y que en su resurrección su Hijo reveló la Dikaiosune de Dios, ya no estoy bajo la Ira de Dios ni temo ya a su Dike, y que puedo alabarlo por su gran misericordia”. Yo estaba tan, pero tan contento, que no podía contenerme, entonces le dije: “Fue maravilloso conocerte Tres Codos”. A lo que él respondió: “Mi nombre se parece al que acabas de darme, significa pequeño, me llamo en realidad: Pablo”.
Tres Codos y la Remisión
Tres Codos comenzó su conversación con nosostros de una maner diferente. Estabamos sentando alrededor de la mesa, preparános para partir el pan. De repente Tes Codos dijo:
"Cuando Moisés envio de vuelta a su esposa a casa de su suegro utiliza la palabra 'remisión'. Cuando el sacerdote enviaba el macho cabrio al desierto y después ese sacerdote regresaba de vuelta al campamento se usa la palabra 'remisión' para el regreso del sacerdote. Y cuando Cristo habló de que su sangre iba a ser derramada, él menciona que dicho derramamiento tiene como propósito la 'remisión' de los pecados".
"¿Está diciendo que "envió de vuelta" los pecados a algún lugar?" Esta fue la pregunta que le hice a Tres Codos. Tres Codos me miró y me dijo: "No es que los pecados se vayan de vuelta a algún lugar, sino que como el pecado ha sido perdonado, la justicia y la misericordia de Dios encuentran un lugar en el hombre en donde manifestarse" Alli otra vez me di cuenta de algo. Yo había estado haciendo equivocadamente protagonista al pecado. Mi cenro de atención estaba en el pecado y no en la justicia del Señor. Como si el personaje central, como si fuera una persona, que regresaba a algun lugar.
En realidad, el hombre quien regresaba ante la presencia de Dios mismo. El hombre mismo regresaba a su hogar y era Dios mismo quién lo recibía. Y era Dios mismo que también podía morar a su legítimo hogar, a un templo no hecho por manos de hombre.
De alguna manera, era Dios mismo que también regresaba a su Templo, a un Templo no hecho de manos de hombre. Entre los seres humanos, redimidos por Cristo, el Espiritu de Dios habia construido su hogar en el cual hacer morada. Porque el pecado de ellos habia sido perdonado, cubierto con Su misericordia.
En ese instante yo pensé: "Cuando yo lavo mi ropa, yo digo 'lavo la mugre', pero en realidad yo lavo mi ropa para poder ponérmela limpia"
A pesar de mi mirada de sorpresa, Tres Codos siguió explicándo y me dijo: "Es 'remisión', porque es volver de vuelta al remitente, al origen. El hombre que ha sido perdonado su pecado regresa a su Remitente, regresa a su Origen. Su pecado ha sido quitado. El hombre ha sido limpiado de su pecado, como a Isaías con el carbón encendido del altar, el corazón ha sido circuncidado y como el hijo prodigo regresa porque ya ha sido perdonado"
Allí volví a preguntar: "Entonces la expresion 'sangre derramada por muchos para remisión de los pecados'. ¿Qué significa?" Tres Codos con proverbial paciencia, aunque habia veces se enojaba bastante y para él esto era un problema me respondió, con la mayo calma posible para él, lo siguiente: "Significa que Cristo al morir en la cruz, el pecado, al que estaba esclavizado el hombre, fue vencido y la sangre de Cristo señala que la victoria es total en contra del.pecado. Entonces como el pecado ha sido vencido, el hombre puede regresar a Dios tan solo por la fe".
Luego agregó:
"Porque lo central en la expresion que dice 'para remision de los pecados de muchos', es que esos muchos regresarán libertados de la esclavitud del pecado. Pecado que fue vencido por el Santo, Justo y Misericordioso Ser que derramó su sangre hasta la muerte"
Yo respiré profundo y me dije: "Yo soy de esos muchos que ha regresado de vuelta, y el Padre me ha recibido"
Fue allí que Tres Codos me dice:
"En las Escrituras hebreas, dadas por nuestro buen Dios, está escrito que después de 6 años, el año séptimo era un año sabático en que se dejaba descansar la tierra y no se sembrada, luego de 7 años sabático, es decir al año 50, Dios estableció el año del Jubileo, también llamado el año de la Remisión.
Al año las 50, las deudas eran remitidas, pero lo relevante no solo era la remision de las deudas sino que el esclavo a razon del perdón deesas deuda podia regresar a su hogar. Ese era el año de la Remisión, todas las deudas eran perdonadas y lo esclavos eran liberados y podían así volver a sus casas libres.
Luego con un énfasis mayor expresó:
"¡Cristo inauguró la era de la Remisión, del Regreso a la Casa del Padre!"
Finalmente comprendí que Remisión significa regresar en libertad al hogar del Padre. Y que ahora se ha inaugurado el Año de la Remisión por la muerte y resurrección del Mesías.
Tres Codos y la Fidelidad de Dios
Allí estaba Tres Codos junto a un par de nuevos hermanos, Claudio y Andrés. Me acerqué a escuchar lo que les estaba enseñando, Tres Codos en cada oportunidad que tenía enseñaba acerca de la Fidelidad de Dios a sus promesas y como esta produce alegría en el corazón que cree. Tomó una pequeña varilla e hizo una raya en la tierra y dijo: "Imagina que esta es la Fidelidad de Dios, una fidelidad que se relaciona".
Yo entendí de inmediato que él hiciera una línea recta, ya que en mi cabeza fidelidad es rectitud me pareció lógico que la dibujara así, pero lo que hizo después me sorprendió.
"Imagina que esta línea es la Fidelidad de Dios" Luego de haber dicho esto, su dibujo en la tierra comenzó a presentar una serie de curvas, como cuando el viento remolineado mueve una hoja de árbol. Allí me acerqué para escuchar lo que iba a decir. Con una perfección casi absoluta comenzó a dibujar otra raya al lado de la anterior y luego dijo:
"Y como la Fidelidad es una cuestión de relaciones, cuando ella se manifiesta en coherencia con el amor que Dios tiene hacia los suyos le vamos a llamar Misericordia".
Otra vez Tres Codos me sorprendió: Me hizo pensar en cómo la Fidelidad se relaciona con el Amor de Dios en una relación constante de continua coherencia entre ambos, inseparable uno de otro.
Luego Tres Codos agregó:
"Si tú me dices que la Fidelidad motiva a su Amor, yo te voy a decir que es su Amor el que motiva la Fidelidad. Pero si tú me dices lo mismo que acabo de decir, que es el Amor el que motiva a la Fidelidad, yo te responderé que es la Fidelidad de Dios la que motiva su amor. En realidad, los dos siempre actúan juntos, les es imposible no actuar en conjunta coherencia".
Tres Codos tenía una forma única de explicar. Pensar la Fidelidad de Dios como una línea que se mueve como dibujada por el viento era, por decirlo menos, extraordinario y que esa línea fuera acompañada por otra en un perfecto paralelismo era bellísimo. Pero Tres Codos siguió enseñándoles a estos dos nuevos discípulos y agregó: "Pero aquí falta algo" Y comenzó a dibujar una tercera línea en paralelo a las otras dos, con una habilidad propia de un dibujante experto. Allí teníamos tres líneas dibujadas una al lado de otra. Luego dijo: " Si la línea que representa el Amor de Dios va en paralelo a su Fidelidad, otra línea que va en perfecta coherencia con su Fidelidad es una línea que representa su Palabra, es decir, Dios es coherente en su accionar en relación a lo que ha dicho. Los dichos de Dios marchan en perfecta coherencia con su Fidelidad y por supuesto con su amor".
Cuando vi las tres líneas, quise preguntar cuál era cuál y fue entonces cuando me dijo:
"No importa cuál sea cuál, cuando tú tocas una de ellas, las tocas a las tres, cuando tú te refieres a una de ellas te estás refiriendo a las tres".
"Si la fidelidad de Dios a su Amor para con los suyos, le llamamos Misericordia; de igual manera a la Fidelidad de Dios a sus dichos, a su Palabra le llamamos Justicia"
En ese momento quedé nuevamente sorprendido. La Justicia de Dios camina en perfecta armonía con la Misericordia de Dios y no puede ser de otra manera. El Amor de Dios y la Palabra de Dios sometidos a la Fidelidad de Dios.
Como si estuviera sabiendo lo que yo estaba pensando en ese momento, Tres Codos agregó: "No es solo que el Amor de Dios se somete a la Fidelidad de Dios o que su Justicia se someta a su Fidelidad, sino que es la Fidelidad que se somete al Amor y su Justicia se somete al amor, pero al mismo tiempo todo. Pero no solo eso, sino que la Fidelidad y el Amor de Dios se someten a la Justicia. Es algo que ocurre de manera constante".
Es finalmente su Fidelidad, su Justicia y su Amor los que actúan siempre a favor de los suyos, lo cual nos asegura la victoria sobre nuestros enemigos, que ya han sido derrotados en la resurrección de Cristo de entre los muertos conforme a las Escrituras".
Para Tres Codos el tema preferido era la resurrección de Jesús y de cómo había vencido al pecado, a la muerte y a Satanás. Pero luego guardó un breve silencio, ya me había acostumbrado a esos momentos de silencio. Yo ya sabía que iba a decir algo que era muy importante, y así fue: "Los que aún viven en su pecado son esclavos del mismo, esclavos de la mentira, están bajo la potestad de las tinieblas y vivencian a la Fidelidad de Dios, a su Misericordia y a su Justicia como si estas fueran sus enemigos, porque están bajo el gobierno del enemigo de nuestras almas. E inclusive, si no se arrepienten experimentarán las mismas consecuencias de los enemigos de su pueblo. La ira de Dios será derramada sobre ellos por el Mesías, como resultado de la Fidelidad de Dios hacia los suyos. Pues no quisieron cambiar su forma de pensar acerca de la gran Fidelidad de Dios y siguieron llamando a Dios mentiroso con sus palabras y su forma de vida, menospreciando a la creación y a su Creador.
La Fidelidad de Dios la expliqué metafóricamente en un capítulo anterior como una línea en la tierra, pero también se puede imaginar como una cuerda que está sostenida en su gracia y en el amor de su Nombre, en la que a ambos lados de la cuerda llamada Fidelidad, están la cuerda de la Justicia y la cuerda de la Misericordia, de tal manera que cuando una de las tres es tocada, las tres suenan, pero una de las tres se tiende a escuchar más que la otra. Sin embargo, los enemigos de Dios al oírlas sonar, lo que escuchan es ira, juicio y venganza.
Tres Codos y la Redención Una de las conversaciones que me guardo en mi corazón con Tres Codos con mucho cariño, fue cuando hablamos de la Redención. Yo entendía el ser redimido como la acción de uno que era libre en favor de aquel que estaba siendo vendido como esclavo en el mercado del pueblo. El esclavo era comprado y luego era dejado libre por aquel que había pagado un precio por su libertad. Cuando Tres Codos me estaba enseñado sobre este tema, yo le dije: "Estas diciendo que Dios nos redimió?," fue lo que pregunté. "En realidad fue su Hijo Jesús quien nos redimió". Dijo Tres Codos "Pero acaso no fue Dios quién dio como pago por nosotros la vida de su Hijo? Y de esa manera, ¿Él sería nuestro Redentor?" Le volví a preguntar. Tres Codos respiro profundo y con mucha paciencia, diría yo, me preguntó: "Cómo entiendes lo que es la Redención?" Me sorprendió la pregunta y le dije: "Cómo todos la entendemos!" Allí Tres Codos con su acento de medio oriente, me dice: "Lo que tú o los griegos entiendan por lo que es la redención, no es la misma manera que la que en mi nación se entiende por Redención" Yo sabía eso, pero me sorprendió. Así que ahora yo fui quien pregunto:"¿Entre la gente de tu nación que significa ’Redimir’?". Tres Codos no me respondió, volvió a la carga y preguntando lo que ya sabía, me dijo: "Qué es para ti Redención?". Sin poder escapar de la pregunta le dije: "Redimir es dejar en libertad al esclavo que has comprado en el mercado del pueblo", y luego agregué, “la libertad se da inmediatamente después que se compra". Me quedó mirando y me dijo: "Algo de razón tienes, pero no es exactamente la perspectiva que nos da las Santas Escrituras" "A que te refieres?" le dije "Bueno", volvió a respirar profundo y me dijo: "Para hablar de la Redención, primero debemos distinguir algo sobre quién es el redentor y a quién se redime, y cómo se redime" ¿Quién es el Redentor? Fue entonces que Tres Codos comenzó a explicarme cuáles era los requerimientos para poder actuar como redentor: "Hay ciertos requisitos que se debían cumplir para redimir”, y fue muy enfático en la forma de decirlo. “Entre esos requisitos se encontraba el ’ser el pariente cercano’. Eso significaba que, si existía otro pariente más cercano que aquel que quería ser redentor, no podía redimir hasta que el otro pariente más cercano renunciara a su derecho de redimir" Allí, yo le pregunté: "Entonces, ¿No cualquiera puede ser Redentor?" Tres Codos en su paciencia de siempre me dijo: "En la definición que tu diste de Redención, el que compraba al esclavo y lo dejaba en libertad no podía ser un esclavo. Allí también había ciertos requisitos por cumplir". Luego agregó: "En cada nación del mundo hay alguna reminiscencia de lo que Dios en sus Escrituras nos quiso enseñar acerca de Él cómo nuestro Redentor. Así en tu nación entendieron la redención de la manera en que la describiste, pero no está expresada en toda su dimensión". Yo estaba sorprendido con lo que me decía, en especial cuando me dijo: "En cada nación del mundo hay alguna reminiscencia de lo que es el Redentor". Y de allí me surgió el siguiente pensamiento: "Sería lamentable explicar lo que es la Redención solo a partir de la reminiscencia que está en la cultura que pertenezco y no explicarla a partir de la revelación dada por Dios directamente". La definición que yo le di era una reminiscencia de lo que realmente era Dios como nuestro Redentor. Fue allí que le pedí que me siguiera explicando y me dijo: "El Redentor en las Escrituras que Dios nos describió a través de Moisés y que los profetas nos anunciaban, tiene que cumplir ciertos requisitos entre ellos: Ser el pariente más cercano No estar en la misma desgracia que aquel que se va a redimir
Entonces, comprendí algo que me había dicho en alguna oportunidad. Que el Hijo de Dios, la Palabra, tomó forma humana, se encarnó, y de esa manera vino como uno de nosotros, un hombre de carne y hueso, y de esta manera cumplía el requisito de ser "nuestro pariente cercano". El segundo requisito era no haber caído en la misma desgracia. El Hijo de Dios no estaba bajo la misma desgracia, e inclusive estaba lleno de la gracia de Dios, es decir. no había pecado en El, no era esclavo del pecado, ni tampoco había pecado de ninguna manera. Jesús, el Mesías cumplía con los requisitos para ser nuestro Redentor. ¿A Quién Se Redime? Allí Tres Codos me dijo: "Pero además de los requisitos del Redentor, había algunas características del que iba a ser redimido: - Cayó en desgracia, ya sea en pobreza, en enfermedad, en pena de muerte, en viudez, u orfandad - Debe aceptar el ser beneficiario de la Redención. Cuando Tres Codos me explicaba esto, yo decía en mi cabeza: "Es verdad, yo estaba en desgracia, el pecado me tenía esclavizado, el temor a la muerte y la muerte misma me torturaba. Y sobre todo estaba bajo la ignorancia y la esclavitud de las huestes espirituales de maldad, yo estaba esclavizado por el maligno" Luego agregó: "Cuando alguien era redimido en nuestra nación, el redimido gozaba de los mismos beneficios que los otros miembros de la familia. Si era un huérfano, era tratado como hijo. Si era una viuda era tratada como una madre. Si era el hijo de mi hermano, el cual había muerto, se aceptaba en la familia como si fuera un hijo. E inclusive si una mujer quedaba viuda, esa viuda era desposada, el Redentor la recibía como esposa, y los hijos de esa relación se les reconocía como hijo del fallecido." Cuando Tres Codos me explicaba esto, yo repetía sus palabras en mi cabeza y pensaba en lo siguiente: "El redimido no era dejado en libertad, luego de ser comprado como esclavo. Si eso llegara a ocurrir, y si el familiar hubiera llegado a caer en tal desgracia, de llegar a ser vendido en el mercado del pueblo. El Redentor lo compraría y luego lo llevaría a su casa, lo trataría como su hijo, o como su hermana, o como su madre, o como su esposa, según correspondiera". Me parecía demasiado maravilloso. De alguna manera entendí porque Cristo es nuestro Redentor. Él nos llevó al Reino de Dios, nos hizo reyes y sacerdotes, nos hizo miembros de la familia de Dios, nos llama su esposa, nos hizo hijos de Dios y coherederos juntamente con Él. Entendí, entendí mucho más, lo que era ser Redentor en base a la explicación basada en las Escrituras de los profetas y de Moisés. El mirar la redención desde mi cultura, desde la reminiscencia redentora, como me dijo Tres Codos, hacia que no se entendiera la magnitud de que significaba la Redención" Redentor como Vengador Tres Codos siguió hablando y me dijo: "Hay otro aspecto en la redención, que la definición que tú me diste no se cumple" Yo ya estaba más que sorprendido, con lo que había entendido, y había aún más. Yo trataba de procesar todo en mi cabeza, pero me resultaba dificil. "El Redentor", siguió hablando Tres Codos, "al ser el familiar más cercano, tenía el derecho de vengarse en contra de los enemigos de aquel que era beneficiario de la redención. Porque en mi idioma la palabra Redentor también se usa como sinónimo de la palabra Vengador" Allí Tres Codos guardó silencio, como haciendo una oración, y yo aproveché de meditar lo que me decía: "El Redentor es, además, el que busca la Venganza en contra de los enemigos de aquel que ha caído en desgracia y que busca redimir". Entendí que, si Cristo es nuestro Redentor, como familiar cercano, Él también es nuestro Vengador, que ha actuado en contra de nuestros enemigos. Allí le pregunté: "¿Quiénes eran nuestros enemigos?" Tres Codos abrió los ojos, después de lo que parecía una oración, y me dijo: "Cristo al morir sin pecado, vence al pecado por su muerte, y al resucitar, porque era imposible que la muerte lo retuviera ya que no había pecado en Él, venció a la muerte. De esta manera vence al pecado y al que tenía el imperio de la muerte, es decir, a satanás. Todos ellos son enemigos derrotados. Tú y yo éramos antes esclavo del pecado. Pero Cristo nos redimió y nos hizo esclavo de la justicia. Cristo es la misma Fidelidad de Dios hecha carne, y nos redimió. Venció a nuestros enemigos, nos libertó de la esclavitud del pecado y nos hizo esclavos de la Justicia". Y allí yo reflexioné en mi mente, pues me pareció demasiado maravilloso: “Fuimos redimidos y de esclavos del pecado en el pasado pasamos a ser esclavos de la justicia de Dios. Ahora entendí lo que en un momento me había dicho antes. Dios en Cristo por la fe, me hizo participe de la muerte de Cristo, el esclavo del pecado que yo era murió, y también me hizo participe de la resurrección de Cristo, resucité como esclavo de la Justicia: Somos esclavos de la tierna fidelidad de Dios a sus promesas. Tres Codos parecía comprender lo que yo estaba pensando y me dice: "El Espíritu de Dios abrió tu mente para que comprendieras que Cristo es nuestro Redentor y que esto significa que Él se hizo cargo de nosotros, venciendo a nuestros enemigos y que nos hizo partícipes de su victoria" La última frase quedo dando vuelta en mi cabeza "Nos hizo partícipes de su Victoria". Entendí porque Tres Codos me había dicho algunos días antes. "El poder que actuó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos, es el poder que actúa en nosotros" Era demasiado maravilloso todo lo que estaba aprendiendo. Luego de todo esto, nació una pregunta: "Entonces Cristo cuando derramó su sangre, ¿le pago el precio a satanás por nuestra libertad?" Allí Tres Codos se puso muy serio, y me dijo: "Dios no le debe nada a satanás. Lo que tú me acabas de decir es una conclusión lógica en base a tu definición cultural de lo que es la redención" Otra vez apareció mi definición cultural, la reminiscencia de la que Tres Codos me había dicho. Luego Tres Codos agregó: "Satanás es un enemigo vencido, derrotado y tú en algún momento de la historia veras como será despedazado bajo los pies de los hijos de Dios" "Entonces, ¿Qué significa que el precio ha sido pagado?" le pregunte a Tres Codos. Volvió a respirar profundo y me dijo: "Querido hermano y amigo, Cristo pagó el precio de lo que significaba revelar la fidelidad de Dios a sus promesas. Hizo todo lo necesario, todo lo que significaba revelar la tierna fidelidad de Dios". Entendí, entendí, que el precio no significaba una transacción económica con otra persona diferente a Dios, sino que el sentido de esta frase era "asumir el costo de lo que significa ser Redentor". Quien asumió ese costo es nuestro Redentor, es decir, Cristo Jesús. Y el precio pagado para revelar la fidelidad de Dios fue la sangre del Hijo de Dios. Tres Codos con una ternura propia de un padre que ama a sus hijos me dice: "Aquel que es llamado en las Escrituras "Jehová Redentor nuestro" es el que murió y resucitó como las promesas lo establecían". Luego agregó: "Todo fue para dar a conocer que Dios es Dios Fiel, Dios de gran misericordia, de gran fidelidad, de gran compasión y de inmensa paciencia y longanimidad”.
Luego de esto Tres Codos se quedó mirando hacia la nada, como mirando hacia el pasado y dijo: "Uno de los pecados de mi nación, del cual participé, fue creer que con la fuerza del brazo de carne podíamos hacer que la redención viniera, creímos que podíamos lograr que nuestros enemigos fueran vencidos. Mirábamos con los ojos de la carne y veíamos que nuestros enemigos eran los gentiles que nos oprimían y nos obligaban a rendirles tributo". Allí me di cuenta de lo que él estaba hablando, Tres Codos me estaba diciendo que él y su nación creían que sus enemigos eran los romanos, y que ellos sabrían que la redención se habría llevado a cabo cuando Israel gobernara el mundo. Luego agregó: "Rodius, jamás pude ver que lo que Dios iba a derrotar era a la misma muerte, al pecado y a Satanás; que lo iba a hacer a partir de revelar su tierna fidelidad a sus promesas, es decir, su justicia, y que los gentiles iban a adorar a Dios junto a los de mi pueblo como un solo hombre, lo iban a adorar por su gran misericordia". ¡Que fantástico me parecía!: "los gentiles y los hebreos, un solo hombre, una sola nación, un solo reino, y todo por la Redención”. Tres Codos continuó diciéndome: "Esto era una razón de por qué guardábamos la ley con tanto celo. Era así, dado que, de esa manera, íbamos a lograr que Dios derramara bendición sobre nuestra nación, en contra de las otras naciones. Luego entendí, por qué Dios abrió mis ojos para ver, que Dios lo que había prometido era bendecir a cada nación, a cada familia, y esto iba a ocurrir cuando el Redentor apareciera, y lo iba a hacer a partir de su misericordia derramada y de su justicia revelada, como los profetas lo habían anunciado". Una y otra vez, Tres Codos enfatizaba esto último, es decir, "cumplir las promesas de Dios dadas a través de los profetas", esa era la tarea del Redentor. Algo en mi pasó, que no puedo explicar. Cuando quise mirar cómo veía antes la Redención, como comprar un esclavo y dejarlo en libertad, me pareció un pálido reflejo de todo lo que Tres Codos me había explicado, porque a la base de lo que hace el Redentor, de su conducta hacia el Redimido, lo que sustenta todo que hace para Redimirlo y todo lo que viene después de la Redención, pasando a ser un Redimido, lo que sustenta todo es la Gracia y el Amor del Redentor hacia los que busca redimir. El Redentor los redime y de alguna u otra manera cada día que pasa lo sigue redimiendo, aunque es algo que ocurrió una sola vez y para siempre. La consecuencia de la Redención se vive a cada instante desde que se produjo. El amor es el sustento de la Redención y de lo que movió el Redentor para salvar a sus redimidos y vengarse de sus enemigos. Es la Justicia del Redentor actuando siempre a favor de los suyos. "Rodius, hay una palabra que quiero que recuerdes muy bien, es la palabra "isthemi". Esta palabra griega se utiliza para traducir la palabra hebrea "emuna", que es fidelidad. Pero en griego tiene la palabra "isthemi", tiene la idea de "que tus pies estén firmes". Rodius, que tu forma de mirar, tus pies, estén firmes en la Fidelidad de Dios, ya que es por aquella Fidelidad que su Hijo vino a ser nuestro Redentor y logró una Redención Eterna". Otra vez me sorprendió Tres Codos, todo se basa en la Fidelidad de Dios. Es desde la Fidelidad de Dios, desde donde se vive. Y es esa Fidelidad que movió al Hijo de Dios a actuar como nuestro Redentor. Y todos los beneficios y bendiciones que Dios nos ha dado son, porque su Hijo nos redimió y para poder hacerlo tuvo que derramar su sangre. Cristo es nuestro Redentor, y en base a su redención es que fuimos hechos hijos de Dios, se hizo cargo de nosotros, como si hubiéramos sido huérfanos, nos liberó del pecado, porque éramos esclavos del pecado, y nos hizo esclavos de la justicia. Cuando estábamos bajo las tinieblas y en oscuridad, nos trasladó al Reino del Amado Hijo. Cuando éramos extranjeros y advenedizos, nos hizo reyes y sacerdotes para Dios nuestro Padre. Cuando éramos una nación maldita, nos bendijo con toda bendición en los lugares celestiales en gloria. Cuando éramos hijos de ira, nos hizo hijos de luz, participantes de la misma naturaleza divina. Ahora podía entender un poco más qué significaba que el Hijo de Dios fuera mi Redentor, desde la mirada de las Escrituras hebreas. Tres Codos y la Circuncisión
Tres Codos estaba caminando alrededor de un árbol que le daba una gran sombra. Repetía una y otra vez una frase. Me acerqué cuidadosamente para escuchar lo que decía, pero a pesar de ello no pude entender sus palabras. Me senté bajo el árbol, y ahora Tres Codos giraba alrededor mío, sin notar mi presencia. De repente se detuvo y me quedó mirando y me dijo: "¿Y cuándo llegaste allí?" Yo sólo sonreí, y le pregunté "¿Qué estabas diciendo?" Tres Codos con la paciencia de siempre me respondió con otra pregunta: "¿Tú sabes que el primero que comenzó con la circuncisión no fue un Israelita?" Yo no sabía eso. Siempre pensé que habían sido los judíos que comenzaron con esa práctica. Viendo mi cara de sorpresa continuó diciendo: "Fue nuestro padre Abraham como una señal de un pacto con Dios que comenzó tal práctica". "Pero, ¿Abraham no era judío o por lo menos Israelita?" Fue lo que le respondí. Con una sonrisa en su rostro me dijo: "Abraham es el padre de Isaac, quién a su vez era el padre de Jacob, a quién Dios le cambió el nombre Israel". Luego de esto agregó "Como Abraham fue el abuelo de Israel, era imposible que fuera Israelita, y como Judá era su nieto, tampoco es posible que fuera judío". Allí caí en cuenta la estupidez de mi afirmación. Tres Codos sin darle mayor importancia a lo que dije continuó diciendo: "La señal externa del Pacto entre Dios y Abraham fue la circuncisión. Y la circuncisión es un símbolo o una sombra de lo que Dios iba a hacer en el corazón del hombre cuando el Mesías venciera al pecado, a la muerte y satanás" ¿A que se estaba refiriendo? ¿Qué relación tiene la circuncisión, el cortar el prepucio, con el corazón? Cuando vio mi cara de perplejidad, Tres Codos me dijo. "Para los hebreos el corazón es la fuente de donde surgen los pensamientos" Hizo una pausa y respiró profundo. Yo aproveché de repetir: "El corazón es la fuente desde donde surgen los pensamientos" Me hizo sentido. Me acordé que el Mesías habló de que de la abundancia del corazón habla la boca, y que el hombre es tal cual sea su corazón. Tres Codos siguió explicándome y me dijo: "Piensa, Dios ha intervenido directamente en la fuente desde donde surgen tus pensamientos, ha circuncidado tu corazón. Otra metáfora para explicar esto sería decir que Dios te ha cambiado tu corazón de piedra por uno de carne, un nuevo corazón. Son formas distintas de explicar que cuando nos acercamos a Dios por medio del Mesías, Él purifica todo nuestro ser, nos hace suyos y nos santifica, nos perdona con su gran amor y con su gran fidelidad". Entonces comprendí cuánto significado contenía la expresión "Dios ha circuncidado nuestro corazón" Entendí que por medio de la fe en Cristo se cumplió una profecía dada por la boca de Moisés. Entendí que en Cristo he sido limpiado por Dios, perdonado todos mis pecados y que he sido cubierto por Su amor y Su fidelidad. Por lo tanto, no tengo nada que temer.
Me senté bajo el árbol, y ahora Tres Codos giraba alrededor mio, sin notar mi presencia. De repente se detuvo y me quedó mirando y me dijo: "¿Y cuando llegaste allí?"
Yo sólo sonreí, y le pregunté "¿Qué estabas diciendo?" Tres Codos con la paciencia de siempre me respondió con otra pregunta:
"¿Tu sabes que el primero que comenzó con la circuncisión no fue un Israelita?" Yo no sabía eso, siempre pensé que habían sido los judios que comenzaron con esa práctica. Viendo mi cara de sorpresa continuó diciendo.
"Fue nuestro padre Abraham como una señal de un pacto con Dios que comenzó tal práctica". "Pero Abraham no era Judio o por lo menos Israelita" Fue lo que le respondí.
Con una sonrisa en au rostro me dijo: "Abraham es el padre de Isaac, quien a su vez es el padre de Jacob, a quién Dios le cambió el nombre Israel". Luego de esto agregó "Como Abraham fue el abuelo de Israel, era imposible que fueta Israelita, y como Judá era su nieto, tampoco es posible que fuera judio"
Alli caí en cuenta la estupidez de mi afirmación. Tres Codos sin darle mayor importancia a lo que dije continuó diciendo:
"La señal externa del Pacto entre Dios y Abraham fue la circuncisión. Y la circuncisión es un simbolo o una sombra de lo que Dios iba a hacer en el corazón del hombre cuando el Mesias venciera al pecado, a la muerte y satanás".
¿A que se estaba refiriendo? ¿ Quw relación tiene la circuncisión, el cortar el prepucio, con el corazón? Cuando vió mi cara de perplejidad, Tres Codos me dijo. "Para los hebreo el corazón es la fuente de donde surgen los pensamientos" Hizo un pausa y respiró profundo Yo repetí: "El corazón es la fuente donde surgen los pensamientos" Me hizo sentido
Me acordé que el Mesias habló de que de la abundancia del corazón habla la boca, y que el hombre es tal cual sea su corazón.
Tres Codos siguió explicandome y me dijo: "Piensa, Dios ha intervenido directamente en la fuente desde donde surgen tus pensamientos, ha circuncidado tu corazón. Otra metafora para explicar esto es decir que Dios te ha cambiado tu corazón de piedra por uno de carne, un nuevo corazón"
Tres Codos siguió explicandome lo siguiente "Son formas distintas de explicar que cuando nos acercamos a Dios por medio del Mesias, Él purifica todo nuestro ser, nos hace suyos o nos santifica, nos perdona con su gran amor y fidelidad".
Entonces comprendí cuánto significado contenía la expresión "Dios ha circuncidado nuestro corazón"
Entendí que por medio de la fe en Cristo se cumplió una profecía dada por la boca de Moisés. Entendí que en Cristo he sido limpiado por Dios, perdonado todos mis pecados y que he sido cubierto por Su amor y Su fidelidad. Por lo tanto no tengo nada que temer.
Tres Codos y Melquisedec
Tres Codos estaba explicándome algo que no entendí al comienzo. Una y otra vez mencionaba en sus conversaciones la importancia de entender que los sacerdotes del templo que había en Jerusalén realizan continuamente sacrificios. Para mí eso no era algo nuevo. En mi pueblo también realizamos dichos sacrificios, en una roca especial y quien lo hacía era el hombre de mayor edad en la familia. Él me explicaba que los encargados de los sacrificios eran los descendientes de una familia en especial, que pertenecían a una de las doce tribus de Israel; que quien había designado a los que iban a realizar dichos sacrificios había sido Dios. Me contó que Dios había elegido a Aarón y a sus descendientes, así que el primer Sumo Sacerdote había sido Aarón y los sacerdotes sus hijos. Así, el hijo mayor de Aarón iba a ser el Sumo Sacerdote y los demás hijos de sus hijos eran los sacerdotes. Cuando Tres Codos me contaba esto, yo iba pensando: “Pero Jesús, entonces ¿era de la tribu de Levi?” Mientras yo pensaba en esto Tres Codos continúo diciendo: “Así, los encargados de llevar a cabo los sacrificios eran los sacerdotes descendientes de Aarón, pero Jesús era descendiente de Judá. Su sacerdocio era según el orden de Melquisedec” Aquí se me complicó todo: “Sacerdote según el orden de Melquisedec? ¿Quién era ese personaje? ¿Por qué no podía ser Jesús sacerdote? Este hebreo tenía una forma tan diferente de hacer y de decir las cosas”. Tres Codos, al ver mi cara de interrogación, comenzó de un principio, de nuevo, y me dijo: “Es necesario que te ocupes de la lectura, en especial de los Cinco Libros, luego de los Salmos y después de los Profetas. Dios eligió a Abraham, un gentil como tú, para que saliera de la casa de su padre y de su parentela. Abraham lo hizo así, pero llevó consigo a su sobrino Lot. Cuando Lot creció, los pastores de Lot y los pastores de Abraham comenzaron a tener problemas unos con otros. Entonces Abraham le propuso a su sobrino que él eligiera qué tierras quería, y si Lot elegía el norte, entonces, iría hacia el Sur. Lot eligió las tierras que estaban cerca de dos ciudades, Sodoma y Gomorra, y a medida que pasaba el tiempo, Lot se empezó a acercar a aquellas ciudades. Pero hubo una guerra en contra de aquellas dos ciudades y se llevaron cautivos a muchos y entre ellos a Lot y a su familia. Abraham, sin ser guerrero, tomó a sus siervos (los mismos que habían tenido un conflicto previamente con los siervos de Lot) y fue y liberó a Lot y a los suyos. Cuando venían de la victoria, vinieron a Abraham dos personas, una el Rey de Sodoma, el que le ofreció todas las riquezas de la victoria que habían sido de él al principio, pero Abraham las rechazó. Luego apareció el Rey de Salem (Rey de Paz), cuyo nombre era Melquisedec, que en ese momento era el Sacerdote del Rey Altísimo. Él bendijo a Abraham y recibió de él los diezmos de la batalla. Yo a esa altura ya estaba perdiendo la paciencia, yo solo quería saber acerca de Jesús como Sacerdote. Sin embargo, Tres Codos, al ver mi cara, continuó diciendo: "Es desde esa línea que Cristo es Sumo Sacerdote, porque Él es el verdadero Rey de Justicia, el verdadero Rey de Paz, quien es mayor que nuestro padre Abraham”. Cuando Tres Codos terminó de explicarme lo anterior, caí en la cuenta de la necesidad de leer y releer las Escrituras para entender aún más las promesas de Dios y de su Fidelidad. Y entendí d que Cristo no solo era el sacrificio, sino que también el sacerdote que lo ofrecía y que su sacerdocio era del linaje de Melquisedec. Cristo ahora era nuestro Sumo Sacerdote sentado en el Trono de la Gracia, que estaba simbolizado por el Propiciatorio en la antigua dispensación sacerdotal". Génesis 14:18-20; Salmos 110:4; Hebreos 5:6-11; Hebreos 2:20– 7:28
Cristo es Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec Cristo es Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec (este nombre significa Rey de Justicia), es por ello que puede presentar sacrificio por el pecado, como sacerdote. Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, porque Él es finalmente el Rey de Justicia, de quien Melquisedec es figura de Cristo, es la Palabra de Dios hecha carne, es la misma Fidelidad de Dios que se encarnó. Es aquel que nunca pecó, que vence al pecado en el terreno que le era propio del pecado, en la carne, y que cuando muere en la cruz (como sacrificio por el pecado), la muerte no lo puede retener, porque no hay pecado en Él, pecado por el cual la muerte pudiera reclamar algún dominio sobre Él, y como le era imposible a la muerte retenerlo, esta es vencida cuando Cristo resucita. Así, Cristo venció al pecado, al morir no teniendo pecado ni engaño en su boca. Y vence a la muerte al no poder ser retenido por esta, por no haber pecado de ninguna manera. Y Cristo al vencer al pecado, y al vencer la muerte, vence al que tenía al imperio de la muerte, a satanás.
Tres Codos: Santidad y Misericordia
“Recuerdo que cuando escribiste una carta a los hermanos de Éfeso usaste la palabra Hogios y en otra oportunidad usaste la palabra Hosios, Tres Codos ¿Cuál es la diferencia entre Hogios y Hosios?” Fue una de las tantas preguntas que le hice a Tres Codos ese día, en relación a sus escritos. Cuando él escribía una carta, nos daba la oportunidad de leerla antes de enviarla al destinatario. Aprendí muchísimo leyendo esas cartas. Recuerdo muy bien el inicio de dicha carta ya que había llamado Hogios (santos) a los hermanos de la iglesia de Éfeso, pero luego los instó a vestirse de misericordia (Hosios) conforme a la imagen de Dios. ["y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y misericordia (Hosios) de Su fidelidad." Efesios 4:24] "¿Cuál es la diferencia entre Hosios y Hogios?" Fue la pregunta que le hice a Tres Codos. Él me miró como si él no hubiera entendido lo que preguntaba, así que volví a preguntar u esta vez le dije: "Tú hablas de la fidelidad de Dios y de la justicia de Dios, y ambas palabras la relacionas con Hosios. ¿Que es para ti Hosios?" Tres Codos volvió la cabeza hacia un lado y luego respiro profundo como preparándose para un gran discurso y simplemente dijo: "La diferencia entre ambas palabras es una sola letra" Después soltó una carcajada tras la broma. Debo decir que, para mí, era poco común escucharle decir una broma cuando le preguntaba algo. Luego de parar de reírse me dice. "Es muy simple, ambas palabras deben entenderse a partir de la fidelidad de Dios, porque ambas palabras son expresiones de su fidelidad" "Entonces son sinónimos" Yo pregunté Tres Codos me dijo: "De cierta manera son sinónimos, pero en estricto rigor no lo son" Allí, yo me incomodé con su respuesta. Parece que él notó mi incomodidad, así que carraspeó un poco y me dijo: "Hogios es la fidelidad para consigo mismo", luego agregó "Dios solo acepta complacidamente lo que es de Él". Yo no entendí lo que dijo, pero hice como que lo había hecho. Tres Codos con su característica intuición del Espíritu notó mi falta de comprensión ante su explicación, así que agregó: "Dios solo acepta lo que le complace, solo acepta lo que le agrada. Y lo que le complace y le agrada es lo que viene de Él". Allí comprendí lo que me trataba de enseñar: "Cuando decimos que Dios es Hogios o Santo, decimos que Dios acepta solo aquello que le complace, y que aquello que le complace viene solo de Él" Tres Codos viendo mi rostro, comprendió que yo había entendido y me dijo: "Esa es la forma en positivo de definir Hogios". Otra vez yo quedé perplejo, y otra vez él tuvo que explicarme lo que quiso decir: "La forma en negativo de definir Hogios sería", hizo una pequeña pausa y agregó, "Dios rechaza todo aquello que produce asco en Él, y lo que produce asco en Él es todo lo que no viene de Él" Allí entendí que Hogios es que Dios acepta y Dios rechaza. Es decir, Dios rechaza todo lo que no viene de Él y que produce en Dios una profundo abominación. Pero también Hogios es que Dios acepta todo aquello que viene de Él y que produce en Dios un profundo placer y agrado. Y lo que viene de Dios es su Palabra, su Amor y su Espíritu. Tres Codos me explico que decir que Dios es Santo (que corresponde a la palabra griega Hogios) es afirmar que Dios solo es Fiel para Consigo Mismo, hacia el Amor hacia los que son suyos, hacia Su Palabra y hacia aquellos que han creído que su Amor y su Palabra es Fiel, que no hay sombra de variación o engaño en Dios. Allí le pregunté otra vez a Tres Codos:"¿Cuál es la diferencia entre Hogios y Hosios?" "Pero si ya te lo dije" Fue la respuesta de Tres Codos. Y volvió a repetir: " Hogios es decir que Dios es Fiel para consigo mismo" y luego agregó un pero, un gran PERO y dijo:"PERO Hosios es decir que Dios es Dios Fiel a su Amor y a su amor para aquellos que son suyos, fidelidad que es por amor de Su Nombre, para Su Gloria". Yo quedé pensativo y luego pude comprender que al decir que Dios es Hosios estoy diciendo que Dios es Dios de Misericordia porque Hosios es otra manera de llamar a Eleos, es decir, a la Misericordia de Dios. (Hoisos y Eleos, asi como Eleomosune son palabras griegas que utilizan en la LXX para hablar de la misericordia de Dios, - la palabra hebrea Jesed-). Pude comprender que Hogios está profundamente relacionada con Hosios, y que ambas actúan juntas inseparablemente, aunque esto parezca una paradoja.
Una Lucha de la Que Hacerse Cargo "Hemos sido redimidos, pero aún falta la redención de nuestros cuerpos, y esto ocurrirá cuando el Señor venga por segunda vez". Era lo que estaba enseñando Tres Codos a los hermanos que nos habíamos reunidos en la casa. Habló de la lucha de la que teníamos que hacernos cargo y no rendirnos a ella. Mencionó que, en este cuerpo, que aún está irredento, se produce una lucha de la cual muchas veces no nos damos cuenta. Dijo que nuestros cuerpos están hechos de carne, que la carne está aún esclava del pecado. Mencionó que nuestra carne está sometida a una ley que dice que la ella está vendida al pecado y hace caso a los designios del pecado. Que los designios del pecado sería la búsqueda constante del placer por el solo hecho del placer. Constituyendo a los placeres como ídolos de la vida de la carne, levantándose en contra de Dios y de su Fidelidad. Utilizando la mentira para establecerse como señor de los hombres. Al terminar de hablar, me acerqué a Tres Codos y le pregunté "¿Dices que nuestro cuerpo es malo?" Me miró y me dijo: "Todavía no entiendes. El cuerpo no es malo, es Templo del Espíritu Santo, Dios vino a habitar en él, somos el Lugar Santísimo de Dios. Nuestro cuerpo es el mismo lugar en el que estaba el Trono de Dios, en la habitación más santa del Tabernáculo" "Pero, ¿cómo tu dijiste que el cuerpo está vendido al pecado?" Le pregunté "Lo que está vendido al pecado es nuestra carne" Me respondió "Pero acaso no es lo mismo", volví a preguntar. Allí Tres Codos tomó una piedra y me dijo: "¿De qué está hecha tu casa?" "¿Mi casa? ¿Y qué tiene que ver con el tema?" Pensé en mi interior, pero igual le contesté "De piedra. De hecho, de piedras similares a la que tienes en tu mano" Fue mi respuesta Allí, Tres Codos contestó a mi pregunta: "Aunque la casa esté hecha de piedras, la casa no son las piedras. Las piedras están organizadas de tal manera que conforman lo que es tu casa. Lo mismo pasa con el cuerpo. El cuerpo está hecho de carne, pero la carne no es el cuerpo. Sin embargo, ocurre una paradoja. Y debo agregar que, aunque la casa sea tuya y tú la habites, las piedras son de otro. Algo similar pasa con tu cuerpo. Tu cuerpo está hecho de carne, y la carne aún está bajo las órdenes del pecado, y el pecado sigue siendo dueño y señor sobre ella. Pero el cuerpo, aunque esté hecho de carne, sin embargo, el cuerpo le pertenece a Dios, y el Espíritu Santo vive allí. Pero llegará el momento en que la carne será transformada y tu cuerpo será completamente redimido" Y yo pensé: "Mi redención será completa cuando el Señor venga y mi carne sea transformada, y tendré un cuerpo glorificado semejante al de mi Señor"
Tres Codos y la Fidelidad, Misericordia y Justicia de Dios
Allí estaba Tres Codos junto a un par de nuevos hermanos, Claudio y Andrés. Me acerque a escuchar lo que les estaba enseñando, Tres Codos en cada oportunidad que tenía enseñaba. Y ahora estaba enseñando acerca de la Fidelidad de Dios a sus promesas y como esta produce alegría en el corazón que cree. Tomó una pequeña varilla e hizo una raya en la tierra y dijo: "Imagina que esta es la Fidelidad de Dios, una fidelidad que se relaciona". Yo entendí de inmediato, porque en mi cabeza fidelidad es rectitud, entonces que él hiciera una línea recta me pareció lógico, pero lo que hizo después me sorprendió "Imagina que esta línea es la Fidelidad de Dios" Luego de haber dicho esto Tres Codos, su dibujo en la tierra comenzó a presentar una serie de curvas, como cuando el viento remolineado mueve una hoja caída de un árbol. Allí me acerqué para escuchar con mayor atención lo que iba a decir. Con una perfección casi absoluta comenzó a dibujar otra raya al lado de la anterior y luego dijo: "Y como la Fidelidad es una cuestión de relaciones, cuando ella se manifiesta en coherencia con el amor que Dios tiene hacia los suyos, le llamamos Misericordia" Otra vez Tres Codos me sorprendió. Me hizo pensar, en cómo la Fidelidad se relaciona con el Amor de Dios, en una relación constante de continua coherencia entre ambas, inseparable una de otra. Luego Tres Codos agrego: "Si tú me dices que la Fidelidad motiva a su Amor, yo te voy a decir que es su Amor la que motiva la Fidelidad. Pero, si tú me dices lo mismo que me acabo de decir: Que es el Amor, el que motiva a la Fidelidad. Yo te responderé que es la Fidelidad de Dios que motiva su amor. En realidad, los dos, tanto el amor como la fidelidad, siempre actúan juntos, a ambos les es imposible no actuar en conjunta coherencia" Tres Codos tenía una forma única de explicar todo. Pensar a la Fidelidad de Dios como una línea que se mueve, como dibujada por el viento, era por decirlo menos extraordinario, y que esa línea era acompañada por otra, en un perfecto paralelismo era bellísimo. Pero Tres Codos siguió enseñándoles a estos dos nuevos discípulos y agregó: "Pero aquí falta algo". Y comenzó a dibujar una tercera línea en paralelo a las otras dos, con una habilidad propia de un dibujante experto. Allí teníamos tres líneas dibujadas una al lado de otra. Luego Tres Codos dijo: "Si la línea que representa el Amor de Dios va en paralelo a la Fidelidad de Dios, otra línea que va en perfecta coherencia con su Fidelidad es la línea que representa su Palabra. Es decir, Dios es coherente en su accionar en relación a lo que ha dicho. Los dichos de Dios marchan en perfecta coherencia con su Fidelidad y por supuesto con su amor" Cuando vi las tres líneas quise preguntar cuál era cuál, y fue allí que me dijo: "No importa cuál sea cuál. Cuando tú tocas una de ellas, las tocas a las tres. Cuando tú te refieres a una de ella, te estás refiriendo a las tres. Si la fidelidad de Dios a su Amor para con los suyos le llamamos Misericordia, de igual manera a la Fidelidad de Dios a sus dichos, a su Palabra, a sus promesas, le llamamos Justicia y/o Rectitud" Allí quedé nuevamente sorprendido. La Justicia y/o Rectitud de Dios camina en perfecta armonía con la Misericordia de Dios y no puede ser de otra manera. El Amor de Dios y la Palabra de Dios sometidos a la Fidelidad de Dios. Cómo si estuviera sabiendo lo que yo estaba pensando en ese momento Tres Codos agregó: "No es sólo que el Amor de Dios se somete a la Fidelidad de Dios, o que su Justicia y/o Rectitud se someta a su Fidelidad. Sino que es la Fidelidad que se somete al Amor y a su Justicia/Rectitud. Pero a la vez, el amor se somete a la fidelidad y a la justicia. Unas se someten a las otras indistintamente todo el tiempo. Es así que, la Fidelidad y el Amor de Dios se someten a la Justicia. Es algo que ocurre de manera constante". Luego Tres Codos dijo: “Es finalmente su fidelidad, su justicia y su amor que actúan siempre a favor de los suyos, las que nos aseguran la victoria sobre nuestros enemigos que ya han sido derrotados en la resurrección de Cristo de entre los muertos conforme a las Escrituras." Para Tres Codos, el tema preferido era la resurrección de Jesús el Cristo y de cómo había vencido al pecado, a la muerte y a satanás. Pero luego guardó un breve silencio, ya me había acostumbrado a esos momentos de silencio. Yo ya sabía que iba a decir algo que era muy importante, y así fue: "Aquellos aún viven en su pecado, son esclavos del pecado, esclavos de la mentira, están bajo la potestad de las tinieblas y vivencian a la Fidelidad de Dios, a su Misericordia y a su Justicia como si estás fueran sus enemigos. Porque ellos están bajo el gobierno del enemigo de nuestras almas. E inclusive, sino se arrepienten experimentarán las mismas consecuencias de los enemigos de su pueblo. La ira de Dios será derramada sobre ellos por el Mesías, como resultado de la fidelidad de Dios hacia los suyos. Pues no quisieron cambiar su forma de pensar acerca de la gran fidelidad de Dios y siguieron llamando a Dios mentiroso con sus palabras y su forma de vida, menospreciando a la creación y a su Creador”
Tres Codos y Resumen del Obrar de Dios
Recuerdo tan bien esta conversación con Tres Codos como si hubiera sido grabada al fuego en mi corazón Él me dijo: "Dios había decidido desde la eternidad enviar a Su Hijo Amado a rescatar a los hombres". Luego me preguntó: "¿Sabes qué?" Yo estaba como absorto en su relato, así que no logré contestar nada. Entonces él mismo respondió: "Dios había anunciado desde el principio a nuestros primeros padres, a Adán y Eva, que Su Hijo Amado iba a venir a la tierra" Entonces en mi ingenuidad yo le pregunté. “¿Cómo es eso que lo había anunciado?” Tres Codos me miró fijamente a los ojos y me dijo: "Bueno, el Señor Dios nos dio una serie de Escrituras redactadas por cerca de 40 hombre diferentes, en distintas épocas, durante casi 1200 años. Durante todo ese tiempo el Señor usó a sus profetas para ir actualizando aquellos escritos durante todo ese periodo. Pero Dios hizo algo tan extraordinario como lo anterior Dios hizo que las propias vidas de las personas que estuvieron actuado como autores de las Escrituras que hablaban acerca de la promesa de la venida de Su Hijo, vivieran situaciones que son proféticas del cumplimiento de lo prometido. Los mismos autores fueron figuras, sombras y símbolos de la venida del Mesías. De esta manera, Dios no solamente anunció de manera clara la venida del Hijo, sino que las vidas de aquellos siervos del Señor fueron usadas como metáforas de la venida del Salvador". Tres Codos, luego de hacer un alto para beber un poco de vino de su vaso, continuó con su relato: “Además de todo esto, el Señor Dios utilizó lo que los hombres usaban comúnmente para testificar que han llegado a un acuerdo de paz o de reconciliación para anunciar que la venida del Redentor. En esos acuerdos los hijos de los hombres sellaban el pacto de paz a través del derramamiento de la sangre de un animal inocente. Después de sacrificar el animal y de derramar la sangre de esa víctima inocente, los hombres y sus familias comían de la carne de los animales y todos participaban de aquella comida para testificar que se había hecho la paz entre ellos. Dios anunció que iba a enviar a Su Hijo Amado de diferentes maneras. Hizo que algunos vivieran vidas que fueron proféticas de Su venida. Dios usó elementos que eran comunes en la vida de los seres humanos como la muerte de un cordero. Todo esto para anunciar que Él iba a enviar Su Cordero, a Su Hijo Amado". Yo estaba maravillado con la manera de explicar los escritos de los profetas y de los salmos, y de cómo me resumía la historia contenida en los libros santos. Luego Tres Codos agregó: "No solamente eso. Sino que Dios eligió a un hombre, es decir, a Abraham. Luego a una familia y después a una nación (Israel). Y a esta nación les dio elementos, figuras y sombras, que hablaban de la venida de Su Hijo. A esta nación, Dios le permitió que día tras días sacrificaran un cordero puro y si mancha. Él nos enseñó a través de Moisés, a colocar nuestras manos sobre la cabeza del cordero y declarar nuestra confianza en el sacrificio provisto por Dios. Todo esto para recordarnos de que en algún momento de la historia Su Hijo iba a venir para revelarnos la justicia y la misericordia de nuestro Dios. Para manifestar en el tiempo postrero su fidelidad a las promesas, y cuán tardo y lento para la ira que el Dios Todopoderoso. Pero luego Tres Codos agregó: "¿Sabes? A pesar de todo esto han decidido no creer que Jesús es Cristo, quien nos ha revelado la esencia de Dios mismo".
No hay comentarios:
Publicar un comentario