sábado, 10 de junio de 2023

MIEDO

 El hombre se encontraba sentado en un banco de la plaza, mirando el cielo. Era un hombre de unos 55 años, con canas en su cabello y arrugas en el rostro. Había sido cristiano por más de 40 años y tenía muchas historias de cómo Dios le había respaldado y respondido a sus oraciones.


Sin embargo, en ese momento, se sentía asustado y perdido. Se había quedado sin trabajo y no sabía cómo iba a pagar las facturas. Tenía miedo de no tener suficiente dinero para los meses y años que venían. . En ese momento, se encontraba en una situación difícil y tenía miedo.

Se arrodilló y empezó a orar, pidiendo a Dios que lo ayudara con su miedo. Entonces, al hablar con Dios: "Señor, tengo miedo", dijo el hombre en voz baja.

De repente, una voz en su cabeza le preguntó: "¿De qué tienes miedo?"

El hombre respondió: "Tú sabes de lo que tengo miedo". La voz replicó: "Puede ser que yo sepa, pero ¿sabes tú, de qué tienes miedo?".

El hombre contesta: De que el dinero no me alcance para los meses y años que vienen.

Y entonces Dios respondió: En realidad, no es a eso a lo que tienes miedo, ¿a qué le tienes miedo realmente?.

Y el hombre respondió: A que Tus promesas no sean ciertas Señor. Y fue allí que el hombre se dio cuenta de su verdadero miedo

El hombre se quedó en silencio durante unos segundos, y luego lo entendió:

"Tienes razón, Señor", dijo. "Tengo miedo porque no estoy confiando en ti y en tus promesas. Tengo miedo porque estoy no estoy creyendo que me ayudarás a través de esta situación difícil".

En ese momento, el hombre se dio cuenta de su verdadero miedo.

Había estado luchando con la duda y la incredulidad, y tenía miedo de que Dios no cumpliera sus promesas para su vida.
Dios le habló a Juan (que era su nombre) con amor y le recordó todas las veces en las que había intervenido en su vida y cumplido sus promesas. Le aseguró que seguiría estando con él y que nunca lo abandonaría.

Juan sintió una gran paz en su corazón y se dio cuenta de que su verdadero refugio y seguridad estaba en Dios. Desde ese día en adelante, Juan se fortaleció en su fe y confianza en Dios, sabiendo que Él siempre cumpliría sus promesas.



No hay comentarios:

Publicar un comentario